Los saberes locales y la innovación, ejes para construir un futuro sostenible en Baja California Sur
Los Cabos, B.C.S.– La tercera edición del Foro Azul Pacífico, celebrada en el Hotel El Ganzo, reunió a investigadores, productores, ambientalistas y promotores culturales para debatir cómo preservar el patrimonio natural y cultural de Baja California Sur frente al acelerado crecimiento urbano, el cambio climático y los desafíos que enfrenta la economía azul.
Uno de los paneles destacó que la conservación del territorio no puede entenderse únicamente desde la ciencia o la tecnología, sino que debe incorporar el conocimiento de las comunidades que han habitado la península durante generaciones.
La documentalista y fotógrafa Nathalia Collins explicó que su trabajo busca rescatar la identidad sudcaliforniana a través del registro de comunidades alejadas de los grandes centros urbanos.
"Hay muchísimos pueblos y comunidades que aún resguardan tantos saberes, tanta historia y tanta memoria. Mi intención al documentarlas con fotografía y video es preservar todos estos tesoros que conserva la California peninsular", expresó.
Durante la conversación, los participantes coincidieron en que el aislamiento histórico de Baja California Sur permitió conservar ecosistemas y tradiciones que hoy representan una ventaja para enfrentar los retos ambientales.
El antropólogo ambiental Carlos Mondragón, investigador de El Colegio de México, señaló que las políticas públicas deben construirse escuchando primero a quienes viven diariamente el territorio.
"No hay medio ambiente sin humanos y no hay humanos sin cultura. Si no tomamos en serio las memorias, valores y experiencias de las comunidades, seguiremos tropezando con nosotros mismos en cualquier iniciativa de conservación", afirmó.
Los especialistas destacaron que los pescadores, rancheros y habitantes de la sierra poseen conocimientos acumulados durante generaciones sobre temporadas de pesca, corrientes marinas, ciclos climáticos y comportamiento de los ecosistemas, información que pocas veces es considerada en el diseño de políticas ambientales.
Collins recordó que los antiguos californios mantenían una estrecha relación entre la sierra y el mar, evidencia que permanece plasmada en pinturas rupestres y sitios arqueológicos distribuidos por toda la península.
"Si queremos preservar un lugar, antes de pensar en su futuro debemos detenernos a escuchar la historia de las personas que llaman a este lugar hogar", sostuvo.
Los panelistas coincidieron en que el crecimiento turístico debe acompañarse de procesos de educación, participación ciudadana e identidad comunitaria.
Tecnología al servicio de las comunidades
En un segundo panel, centrado en la economía azul y la producción pesquera, investigadores y productores analizaron cómo la innovación tecnológica puede fortalecer al sector sin desplazar el conocimiento tradicional.
El investigador Miguel Ángel Ojeda —especialista en pesquerías— explicó que el principal reto no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas digitales, sino en entender primero las necesidades reales de las comunidades pesqueras.
"No podemos desarrollar tecnología sin saber si el pescador realmente tiene un problema que necesita resolver. Primero hay que fortalecer a la comunidad y después incorporar la tecnología", señaló.
El especialista indicó que muchos pescadores poseen décadas de experiencia y un profundo conocimiento del mar, pero enfrentan barreras para adoptar herramientas digitales debido a la conectividad, la edad promedio del sector y la falta de capacitación.
Como ejemplo, productores ostrícolas explicaron cómo el uso de sensores y boyas para medir temperatura, salinidad y otros parámetros ha permitido tomar mejores decisiones productivas y reducir pérdidas millonarias ocasionadas por cambios ambientales.
Asimismo, los participantes coincidieron en que las certificaciones de pesca sostenible deben representar beneficios económicos reales para quienes producen.
El productor Alan Espinoza advirtió que muchas veces la sustentabilidad se utiliza únicamente como estrategia comercial.
"Narrativa sin pruebas es marketing. Si realmente queremos hablar de sustentabilidad, debe existir evidencia y ese esfuerzo debe reflejarse también en un mejor ingreso para el productor", afirmó.
Otro de los temas abordados fue el potencial de la acuacultura regenerativa y del cultivo de algas marinas como alternativas para diversificar la economía de las comunidades costeras y fortalecer la seguridad alimentaria.
La especialista Karlotta Rieve destacó que estos cultivos ya generan resultados positivos en distintas regiones del mundo y podrían convertirse en una oportunidad para Baja California Sur.
Como conclusión, los participantes coincidieron en que el futuro del estado dependerá de integrar ciencia, innovación, conocimiento tradicional y participación social.
Más allá de la tecnología, señalaron, la verdadera transformación comienza fortaleciendo el sentido de pertenencia de quienes habitan el territorio y reconociendo que la conservación del mar inicia también en la sierra, en las rancherías y en las comunidades que han construido la identidad sudcaliforniana durante siglos.




