Tormentas tropicales en el Pacífico amenazan la costa mexicana con intensas lluvias y riesgos de inundaciones

En las primeras semanas de la temporada de huracanes 2026 en el océano Pacífico oriental, México enfrenta la actividad de varios sistemas tropicales que han mantenido en alerta a las autoridades y a la población de los estados del sur y occidente del país. La tormenta tropical Boris, localizada frente a las costas de Guerrero y Oaxaca, representa el principal foco de atención en estos días, generando fuertes precipitaciones que podrían superar los 200 milímetros en zonas montañosas y costeras.
Según reportes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, Boris se movía lentamente cerca de la costa sur mexicana, con vientos sostenidos de alrededor de 75 km/h y rachas superiores. Su proximidad ha provocado avisos de tormenta tropical en regiones desde Oaxaca hasta Guerrero, donde se esperan inundaciones repentinas, deslaves y crecidas de ríos. Aunque no se anticipa un impacto directo devastador como huracán mayor, las lluvias torrenciales representan el mayor peligro, especialmente en áreas vulnerables con suelos saturados.
Paralelamente, la tormenta tropical Cristina se mantenía estacionaria frente a las costas de Nicaragua, pero sus bandas nubosas exteriores contribuyen al patrón de humedad que afecta el Pacífico mexicano y Centroamérica. Cristina podría generar acumulaciones de hasta 300 milímetros en algunas zonas, incrementando el riesgo de desbordamientos.
La temporada, que inició oficialmente el 15 de mayo, se perfila como superior al promedio debido a la influencia de un fuerte evento de El Niño, que eleva las temperaturas superficiales del mar y reduce la cizalladura del viento, favoreciendo el desarrollo de ciclones. El SMN pronostica entre 18 y 21 tormentas nombradas en el Pacífico, de las cuales varias podrían alcanzar categoría de huracán. Ya se han registrado sistemas como Amanda, la primera nombrada, y Boris como uno de los iniciales con potencial de impacto terrestre.
Protección Civil ha activado alertas en estados como Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Colima, recomendando a la población evitar zonas bajas, preparar kits de emergencia y seguir las actualizaciones oficiales. Las autoridades enfatizan que, aunque estos sistemas tempranos no siempre alcanzan gran intensidad, sus efectos por lluvias y oleaje pueden ser significativos en una región con alta vulnerabilidad.
Expertos llaman a reforzar la preparación ante una posible temporada activa, que se extenderá hasta noviembre. La interacción de estos fenómenos con la orografía mexicana multiplica los riesgos de desastres hidrometeorológicos, por lo que la vigilancia constante resulta fundamental para minimizar pérdidas humanas y materiales.