Ayuso denuncia boicot y falta de protección tras su abrupto regreso de México

Madrid, 12 de mayo de 2026. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, regresó este fin de semana a España tras cancelar de forma anticipada el resto de su gira por México, un viaje que generó una fuerte polémica y que ella misma ha calificado como víctima de un boicot orquestado por el Gobierno de Claudia Sheinbaum.
En declaraciones realizadas a su regreso, Ayuso acusó directamente a las autoridades mexicanas de alimentar un “clima de boicot” que obligó a suspender los actos previstos en la Riviera Maya y Monterrey, incluyendo su participación en los Premios Platino. Según la dirigente popular, el Ejecutivo de Sheinbaum amenazó a los organizadores con cerrar el complejo donde se celebraba la gala si ella asistía, lo que interpretó como una expulsión encubierta. “Me tuve que buscar mi propia seguridad, el Gobierno no me ha protegido”, afirmó, añadiendo que su equipo se sintió “abandonado” en un país que describió como “tomado por la violencia”.
La visita, que inicialmente buscaba promover la hispanidad y reivindicar la figura de Hernán Cortés, se vio marcada desde el principio por protestas y críticas. Ayuso había mantenido un tono combativo contra lo que considera políticas de izquierda en México, lo que generó rechazo en sectores cercanos al Gobierno federal y entre defensores de los pueblos originarios. Aunque algunos sectores conservadores mexicanos la apoyaron, la polémica creció hasta convertir el tour en un episodio de tensión diplomática.
Desde la Comunidad de Madrid se insiste en que la gira no fue vacacional y que incluía encuentros institucionales y culturales, pero la oposición en España y voces en México la han tildado de fracaso. La propia Sheinbaum calificó la visita como “fallida” y defendió que en México existe plena libertad, negando cualquier intento de censura.
A su llegada a Madrid, Ayuso ha endurecido sus críticas no solo hacia Sheinbaum, sino también hacia el Gobierno de Pedro Sánchez, al que acusa de no prestarle el respaldo necesario. El episodio ha reabierto el debate sobre las relaciones entre España y México y sobre el papel de las comunidades autónomas en la política exterior. Mientras tanto, la presidenta madrileña se presenta como víctima de una persecución ideológica, en un relato que refuerza su imagen de líder firme ante lo que considera amenazas a la libertad y a la historia compartida.
El balance de estos días deja más ruido político que logros concretos, y pone de manifiesto las profundas diferencias históricas y ideológicas que aún persisten entre ambos países.