Irán desafía el ultimátum de Trump y promete represalias por el Estrecho de Ormuz

En medio de la escalada de tensiones en Medio Oriente, Irán ha respondido con firmeza y desafío al ultimátum del presidente estadounidense Donald Trump, quien exigió este martes la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz o enfrentaría ataques contra plantas eléctricas, puentes y otras infraestructuras críticas. El plazo vence a las 8:00 p.m. hora del este, y Trump advirtió en redes sociales que, de no cumplirse, “toda una civilización morirá esta noche”.
Funcionarios iraníes rechazaron de plano la amenaza, calificándola de “impotente, nerviosa, desequilibrada y estúpida”. El general Ali Abdollahi Aliabadi, del comando militar central, aseguró que “las puertas del infierno se abrirán” para Estados Unidos si se materializa cualquier agresión. Por su parte, el Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos (IRGC) declaró que el Estrecho de Ormuz “nunca volverá a su estado anterior” para Washington y sus aliados, y advirtió que cualquier ataque contra instalaciones iraníes provocaría el cierre total de la vía marítima y represalias “en especie” contra infraestructuras energéticas en la región del Golfo, incluyendo posibles objetivos en países vecinos.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian informó que más de 14 millones de ciudadanos se han registrado para “sacrificar sus vidas” en defensa del país, mientras un vocero del gobierno llamó a formar cadenas humanas alrededor de las plantas de energía para protegerlas. Irán exige el fin definitivo de las hostilidades, el levantamiento de sanciones y garantías de seguridad, y rechazó una propuesta de alto el fuego temporal mediada por terceros. “Las retóricas groseras y arrogantes no detendrán nuestras operaciones”, afirmó un portavoz militar.
El Estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20 % del petróleo mundial, permanece bloqueado de facto desde el inicio del conflicto. Analistas advierten que la intransigencia de ambas partes eleva el riesgo de una confrontación mayor, con posibles impactos en los precios globales de la energía y la estabilidad regional. Hasta el cierre de esta edición, Teherán no ha dado señales de ceder ante la presión estadounidense.