Frío Metal recibe mención especial y se divide el premio a Mejor Largometraje Mexicano en FIC Los Cabos

La competencia de Largometrajes Mexicanos del Festival Internacional de Cine de Los Cabos reunió una destacada selección de películas que dieron cuenta de la diversidad de miradas y formas narrativas del cine nacional contemporáneo. En esta sección participaron títulos como Frío Metal de Clemente Castor, Isleño de César Talamantes, Un Techo Sin Cielo de Diego Hernández, El Guardián de Nuria Ibáñez, La Reserva de Pablo Pérez Lombardini, Magdo de Racomelia, Los Amantes se despiden con la mirada de Rigoberto Pérezcano, Say Goodbye de Paloma López Carrillo y El Cerro de Polvo y sus 20 alrededores de Grupo Cinema Biocultural.
El jurado, integrado por Mariana Monroy, Matías Meyer, Courtney Stievels y Ana Ladín, felicitó a todas y todos los cineastas participantes, subrayando que el festival les permitió descubrir múltiples sensibilidades, intereses y pasiones a través del cine, y reconociendo la dificultad de elegir a una sola obra ganadora.
Como parte de su deliberación, el jurado otorgó una mención especial a Frío Metal, de Clemente Castor, por su uso evocador de la cámara, el sonido y la puesta en escena, elementos que —señalaron— sugieren el papel del azar y del inconsciente en el devenir de la vida. Al recibir el reconocimiento, el director agradeció al festival, al equipo de programación y al jurado por la sensibilidad y el espacio brindado.
El premio principal de la competencia fue dividido entre dos películas que abordan el tema del duelo desde sensibilidades distintas pero complementarias. Say Goodbye, de Paloma López Carrillo, y Un Techo Sin Cielo, de Diego Hernández, fueron reconocidas por explorar la ausencia, la memoria y la desaparición, así como por sus sólidas propuestas formales y la manera en que la forma cinematográfica refleja la experiencia emocional de sus personajes.
Ambos realizadores agradecieron al jurado y al festival, destacando la importancia de seguir creyendo en el cine como un ritual colectivo y en la experiencia de la sala cinematográfica como un espacio vivo para compartir historias y emociones.