Sevilla se viste de fervor y tradición en su emblemática Semana Santa
San José del Cabo, Baja California Sur, México – En una reciente edición especial Los Cabos a la Carta se enlazó con Paco Molina, exconsejero de una asociación de cofradías, Desde la histórica ciudad de Sevilla, España, para adentrarse en los orígenes y la esencia de su mundialmente conocida Semana Santa. A través de una amena conversación, Molina desentrañó las raíces históricas y el profundo significado de esta manifestación cultural y religiosa.
Molina explicó que la tradición sevillana de la Semana Santa está intrínsecamente ligada a la reconquista de la ciudad por el rey Fernando III en 1248. Tras cinco siglos de dominio árabe, era crucial recuperar el espíritu cristiano entre la población, que incluía tanto a los nuevos pobladores castellanos como a aquellos que habían practicado el islam. En un contexto donde gran parte de la población era analfabeta, la imaginería religiosa en las iglesias se convirtió en una herramienta fundamental para explicar la vida, pasión y muerte de Jesucristo.
Con el tiempo, estas representaciones religiosas salieron a las calles en actos de fe y evangelización, evolucionando hasta convertirse en los elaborados "pasos" que hoy caracterizan las procesiones sevillanas. Estas representaciones barrocas, con su impactante realismo, buscan transmitir de manera vívida los momentos cruciales de la Pasión.
El experto también destacó la organización de las cofradías desde el siglo XVI, cuyo rol va más allá de la evangelización, brindando apoyo social, sanitario y económico a sus miembros. La culminación de su actividad se manifiesta en las procesiones de Semana Santa, donde los miembros participan ataviados con túnicas y capirotes. Este último elemento, un cono cubierto por un antifaz, tiene una función igualitaria, buscando eliminar las distinciones sociales y enfatizar la igualdad ante Dios.
Durante la entrevista, se abordó el tema de la autoflagelación, práctica que, si bien tuvo presencia histórica en diversas religiones como forma de mortificación, fue prohibida en España por el rey Carlos III en el siglo XVIII. Molina aclaró que esta práctica no es habitual en las procesiones sevillanas actuales.
Respecto a la interrupción de las procesiones durante periodos de agitación política en España, como la República y la Guerra Civil, Molina señaló que, aunque hubo un intento de suprimir las manifestaciones religiosas, la profunda raigambre popular de la Semana Santa hizo que resurgiera con fuerza una vez restablecida la libertad de culto. "Esto no tendría sentido si no fuera el propio pueblo el que las ha creado y las mantiene", enfatizó.
Posteriormente, se unió a la conversación Pepe García de Tejada, quien compartió su experiencia personal como "costalero", uno de los encargados de llevar los pesados pasos sobre sus hombros. Describió cómo esta tradición se transmite de generación en generación en las familias sevillanas, comenzando como monaguillo, luego nazareno y, finalmente, si se desea y hay disponibilidad, como costalero. Subrayó la exigencia física de esta labor, donde entre 30 y 40 costaleros soportan un peso considerable, llegando a requerir incluso exámenes médicos para asegurar la aptitud de los participantes.
Un momento emotivo de la transmisión fue la inclusión de una "saeta", un canto flamenco tradicionalmente interpretado a capela durante el paso de las procesiones. Molina explicó que la saeta, cuyo nombre deriva del latín "sagitus" (flecha), busca impactar la moral de los presentes, recordando el significado del sufrimiento y la importancia de las imágenes religiosas que se veneran.
Finalmente, se abordó la logística de las procesiones, donde los recorridos varían según la distancia de la iglesia de origen a la Catedral, pudiendo durar entre seis y catorce horas. Se destacó la existencia de cuadrillas de costaleros que se alternan para soportar el peso.
La Semana Santa en Sevilla no solo representa una profunda manifestación religiosa, sino también un motor turístico importante para la ciudad, atrayendo a visitantes de todo el mundo para presenciar esta tradición centenaria llena de arte, fervor y sentimiento. Y para aquellos que deseen prolongar su visita, Molina recordó que dos semanas después de la Semana Santa, Sevilla se engalana nuevamente para celebrar su famosa Feria de Abril.


