Y 500 Doritos después…


La historia de la conquista del imperio azteca y su colapso se ha puesto en boga estos días, al cumplirse este 13 de agosto 500 años de ocurrido el trágico evento.

Medio milenio ha pasado desde entonces y a estas alturas todavía andamos hechos bolas los mexicanos, queriendo repartir culpas y pretender disculpas por algo que viene del pasado y de lo que hoy, nadie en este planeta, tuvo nada que ver.

Este evento desafortunado y hasta traumático, del que nació nuestro País es sin duda tan complejo, que hoy, no lo acabamos de superar.  Sobre todo, con los enormes rezagos que, en materia de educación, economía, salud, integración social y prosperidad, padecen las comunidades con mayor presencia de etnias indígenas.

Nuestros lastres culturales nos mantienen atados a un atraso económico y social que es crónico y que se refleja hasta en los deportes de alto rendimiento, para muestra solo baste ver el enorme ridículo que fuimos a hacer a las Olimpiadas de Tokio. Donde nos disputábamos a codazos los últimos lugares del medallero junto con “potencias mundiales” de la talla de Kazajstán, Turkmenistán, Namibia, Botsuana y otros “renombrados” países.

Desde 1521 hasta la fecha, no hemos terminado de configurar un modelo exitoso de nación. Seguimos padeciendo los efectos de una conquista inacabada.

 Con una geografía tan rica y abundante de recursos y bellezas naturales estamos entre los peores lugares a nivel de las economías más grandes del mundo y padecemos de un cáncer social encarnado en la corrupción que hasta parece endémico.

 Con la proliferación de bandas dedicadas a cometer todo tipo de delitos se ve amenazada la seguridad nacional , pues según datos del Pentágono, la delincuencia organizada controla ya el 35 % del suelo mexicano.

Estos efectos perniciosos no son nuevos. Y pretender que se pueda terminar con ellos en un sexenio es una absurda ilusión.

Mas allá de querer negar nuestra rica herencia, nacida de la fusión de muchas razas y culturas debemos ver cómo podemos asimilar lo mejor de todas las herencias que nos han nutrido.  Recodemos que con el devenir de los años hemos estado recibiendo inmigrantes de casi todos los rincones del planeta, africanos, chinos, libaneses, judíos, italianos, franceses, estadounidenses, centroamericanos, argentinos, chilenos y hasta rusos. En el puerto de Ensenada en Baja California, hay una importante colonia de descendientes rusos, llegados allá a principios del siglo pasado y en Mexicali la capital de ese estado, la comida típica regional es la comida china.

Lo mismo podemos decir de la presencia de Sirio Libaneses en la península de Yucatán, que trajeron su cultura, gastronomía y entusiasmo para trabajar y prosperar. Y así nos podíamos ir estado por estado identificando a las diferentes razas y culturas que forman el maravilloso mosaico de la sociedad mexicana.

Hoy debemos estar orgullosos de lo que fuimos en el pasado prehispánico y de lo que recibimos de todas las demás civilizaciones, con sus defectos y virtudes.

México es grande por su diversidad. Y debemos hacerlo más grande aun,  integrando al proceso de desarrollo social a nuestras etnias indígenas, con mayor justicia y equidad. Ese es el verdadero ajuste de cuentas que tenemos que hacer con el pasado.

 

ASS







LO MÁS RECIENTE


Los Cabos, Baja California Sur a 22 de octubre de 2021 / Nancy Alvarez Latinoamérica es reconocida por ser rica en cultura, música, gastronomía y ni hablar de la calidez y sensibilidad de su gente; pero sobre todo por el arte y la dedicación en ca… Leer más





Comunicabos S.C, con domicilio en Márquez de León s/n casi esq. ampliación Zaragoza, Col. 5 de Febrero, San José del Cabo, BCS, México
utilizará sus datos personales recabados para el envío exclusivamente de nuestros boletines electrónicos. Para mayor información
acerca del tratamiento y de los derechos que puede hacer valer, usted puede acceder al aviso de privacidad integral a través de Aviso de Privacidad.

Todos Los Derechos Reservados Comunicabos 2018 - Creación y Mantenimiento de Sitio Web por Acadep