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No huele mal…apesta

armando figaredo

Me considero un neófito en el ámbito de la minería, sin embargo cuando escucho que el proyecto de Los Cardones, que pertenece a los Desarrollos Zapal del grupo Inventure que es propiedad de Ricardo Salinas Pliego (o uno de los principales socios) que ya obtuvo una concesión de 600 hectáreas dentro del Área Natural Protegida de la Sierra de La Laguna en Baja California Sur, y que pretende extraer más de 240 millones de toneladas de tierra abriendo un cráter gigantesco con medio kilómetro de profundidad en un terreno de más de 100 hectáreas, y que se argumente que dicho proyecto no va a impactar al medio ambiente y que no va a representar ningún riesgo en esta zona, vamos, me parece algo verdaderamente absurdo por no decir demencial.

Para los que no están familiarizados con este espectacular proyecto que pretende obtener cerca de 55 mil toneladas de oro (equivalente a unos dos mil millones de dólares), se localiza a tan solo 58 kilómetros al Sureste de La Paz y a 28 kilómetros de Todos Santos. Las poblaciones más cercanas son los antiguos pueblos mineros del Triunfo y San Antonio ( a poco más de una hora de Los Cabos).

Los promoventes aseguran que será el proyecto minero más responsable del país y que lejos de afectar la zona será de gran beneficio para esta entidad.

Entre algunos de sus argumentos está el hecho de que no utilizará agua de los valiosos y limitados mantos acuíferos de la zona ya que construirán una planta desaladora en la costa del Pacífico con un acueducto de 36 kilómetros. De lo que no hablan es sobre que otras afectaciones pueden tener en el mar y los desechos de esta agua una vez utilizada. También hablan maravillas de por qué las explosiones no afectarán a la flora y fauna, ni tampoco sus polvos y residuos ni las sustancias altamente tóxicas como el cianuro (indispensable para diluir materiales y obtener oro); ni tampoco de la presa de jales (donde estarán los desechos tóxicos) que se sitúa apenas a las afueras del polígono del Área Natural Protegida.

En fin que todo el proyecto es un derroche de tecnología a prueba de cualquier riesgo al medio ambiente, a la vida silvestre y mucho menos a los habitantes y actividades de agricultura orgánica y al turismo. No…no pasará absolutamente nada que los afecte.

Lo anterior apenas si son algunos de los detalles de este ambicioso proyecto que está a punto de ser una realidad después de que por varios años han intentado conseguir que sea aprobado.

Primero fueron los Paredones Amarillos, luego La Concordia y ahora como Los Cardones parece que ya tienen todo listo.

¿Qué cómo lo hicieron? Evidentemente gracia$ a mucho$ y constante$ esfuerzo$ a nivel social, autoridades pero sobre todo a nivel legislativo. Pues sí, resulta que desde hace tiempo que se propuso revisar la Ley General de Biodiversidad ahora se impulsa una nueva Ley que, entre otras cosas, NO PROHIBE la actividad industrial, minera ni de extracción para investigaciones en ÁREAS NATURALES PROTEGIDAS (o sea que lo que no se prohíbe, se permite ¿no?)….sí, así de ese tamaño. ¿Sabe quién impulsó esta Ley para que se aprobara así? Pues la presidenta de la Comisión de Ecología y Medio Ambiente del Senado, Ninfa Salinas Sada (senadora plurinominal del PVEM). ¿Le suena el nombre?

El caso es que el 14 de diciembre de 2017 (ya para salir de vacaciones y en medio de la polémica Ley de Seguridad Interior, ¿se acuerda?), esta Comisión logró que su dictamen se aprobara casi por unanimidad y así pasara a la Cámara de Diputados para aprobación. El jueves de la semana pasada se dio a conocer que, sin el quórum necesario: 15 de 30 diputados (todos del PRI y PVEM) aprobaron dicha Ley y está casi lista para ser presentada al Pleno del Congreso de la Unión para ser aprobada, con lo que el Área Natural Protegida de la Sierra de La Laguna muy cercana a Los Cabos podrá ser abruptamente violada con un enorme cráter y una respetable cantidad de elementos tecnológicos, químicos y físicos que representarán, sin duda alguna, un enorme riesgo al medio ambiente, al futuro de la flora y fauna de la zona, a la agricultura, al subsuelo, a la salud de los habitantes y por su puesto al turismo, que es la vocación natural de este estado de Baja California Sur.

La pregunta obligada es: ¿Qué están haciendo las autoridades federales, estatales y municipales; los empresarios, los desarrolladores turísticos, los hoteleros y la sociedad civil en su conjunto, para realmente sopesar las consecuencias que este proyecto puede tener para el futuro de estas tierras y de las siguientes generaciones?

No les pregunto a los legisladores porque ellos ya saben lo que hicieron… o ¿de verdad lo sabrán?

Finalmente y después de ver el cómo lo hicieron, la verdad es que alrededor de todo esto se respira un tufo muy desagradable, no huele mal…apesta.

Cuídese

AFC

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