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Inmediatez vs ética (Parte 1 de 2)

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por Maren Figaredo W.

Durante todos los tiempos, el sentido dado de los seres humanos a la vida terrenal es buscar la felicidad, donde esta búsqueda consciente e inconscientemente va topándose en el camino con placeres, conocimientos, dolores, que van moldeando la personalidad y la forma de ver la vida de cada individuo. Se crea una perspectiva que ha cambiado en el transcurso de los tiempos. En la modernidad la perspectiva de sólo buscar el placer y evitar el dolor han sido las dos más grandes metas de la vida del ser humano. Es decir, la modernidad desarrolla una perspectiva social del placer individual, que acarrea entre otras cosas, apatía ante la sociedad, al gobierno, a las artes, a los demás, no obstante resalta más este nuevo estilo de vida hoy en día que en el pasado, que logra obstruir la aceptación de la corresponsabilidad, la creatividad para actuar ante los demás y dedicar tiempo no sólo centrado en su vida y sus placeres sino a los conciudadanos y su ambiente. Es por eso que este ensayo intenta plasmar lo que es una ética cívica y su aportación para una sociedad de mayor calidad y trascendencia. Porque la ética cívica se vuelve una respuesta a la problemática señalada, una imposibilidad de una evolución ética y humana de las sociedades si prevalecen los factores negativos como es el individualismo, la apatía, el fenómeno multicultural, entre otros.

 

Para explicar lo que es una ética cívica primero abordaré el vicio de la pasividad que conlleva al ciudadano a actuar de manera sin interés y con urgencia a acabar lo que se esté haciendo para regresar a su burbuja personal de sus placeres y actividades. La pasividad, como dice Adela Cortina, es un vicio fuerte en las sociedades democráticas, como es en México, que cuando lo que exige una moral de ciudadanos es que sean ellos mismos quienes asuman sus orientaciones y se hagan responsables de ellas, desprendiéndose de esa actividad de vasallaje que resulta totalmente impropia de nuestra época, aunque sea, por desgracia, tan común. Es decir, el servir a los demás, en pensar en un “nosotros” no en un sólo yo y que todos los integrantes de la comunidad política son igualmente ciudadanos. Donde la actitud de los soberanos no equivale en tomar una posición de sólo receptor, de pensar que es la obligación absoluta del gobierno solucionar los problemas de la sociedad, una actitud paternalista, “ha generado un ciudadano dependiente, “criticón”, pasivo, apático y mediocre, alejado de todo pensamiento de libre iniciativa, responsabilidad o empresa creadora.”*1 Por lo tanto un ciudadano que no se siente en confianza, seguro, activo en la vida política o en su papel como ciudadano, seguirá en su sombra, satisfecho en ser “feliz” con sus cosas y su gente. Sin embargo, para encontrar armonía y progreso, es necesario fortalecer la sociedad civil, compartir una ética, fuera de las preferencias de culto, raza, edad, color, etcétera, que practiquen los ciudadanos, una sociedad sin compartir los valores mínimos se dificulta para sentirse identificados, ser parte de un mismo grupo u órgano. Son los ciudadanos quienes se pretende que discutan acerca de qué es lo justo y lo injusto, no es sólo responsabilidad del gobierno.

 

La ética cívica es “el conjunto moral mínimo aceptado por una determinada sociedad donde se salvaguarda el pluralismo de proyectos humanos, la no confesionalidad de la vida social y la posibilidad de una reflexión ética racional.”*2

En otras palabras, es congeniar dentro de una sociedad moderna, donde todos los ciudadanos tienen los mismos derechos, pero diferentes estilos de vida, formas de ver la vida y buscar la felicidad, los valores máximos, es decir, el pluralismo, que consta en respetar desde los mínimos valores, de maneras de defender sus ideales de felicidad y máximos éticos (religión, intereses, moral, cultura… ), pero que comparten un mínimo de valores para poder socializar por lo mínimo armónicamente y humanamente, sin embargo, estos valores constituyen un marco  de  justicia, igualdad y solidaridad, que sin ellos no podría existir los rasgos de una sociedad actual.

 

La ética civil, por lo tanto, marca el nivel ético de una sociedad. Pero si fuera así de sencillo no tendríamos que escribir y analizar sobre el tema. Habría paz y menos injusticias en el mundo.

 

“Que en la vida cotidiana nos planteamos las exigencias de justicia como aquellos bienes básicos, mínimos, de los que creemos que toda persona debería disponer para realizar sus aspiraciones a la felicidad. Y tener esta postura, esa misma sociedad se percata de que todo no le da lo mismo, que le indignan la corrupción, la violación de los derechos humanos, la injusticia, y que no está dispuesta a toleraros porque le parece inhumano.”*3 Entonces ¿qué es lo que sucede? Pues que desde que la tecnología ha conformado un papel tan importante y dependiente en la vida de las personas, que las consecuencias han llegado a afectar la ética de la humanidad, los valores se han individualizado al punto, que no son usados y entendido con fervor. Cada vez tanto los jóvenes en su mayoría y los adultos presentan menos posibilidad de esperar, el tiempo es un valor irónico, de tal manera que si estas esperando algo, se toma como “pérdida de tiempo”, todo debe efectuarse en la inmediatez, donde ésta convoca a actuar compulsivamente. Irónico porque se está en constante apuro para llegar a la otra actividad, estar libre, hacer todo más corto, efímero, desechable que al terminar el día se encuentra uno que no trascendió nada, no se valoró algo en especial, ni disfrutó a caso y es todo un problema cuando los vínculos humanos adquieren estas características efímeras.  (continuará…)

 

MFW

Bibliografía

*1, *3, Los ciudadanos como protagonistas. Adela Cortina. Barcelona, España. 1999. 1era. Edición. Plaza and Janes, editores. S.A.

 

*2- http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras42/textos2/sec_2.html. La ética civil. Estudios. Filosofía-historia-letras. ITAM. Otoño 1995. Revisado 12 de noviembre, 2010.