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¡Ahí viene el lobo!

leonidasCon la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, por doquier se escucha aquella vieja frase de famoso cuento: ¡Ahí viene el lobo! ¡Ahí viene el lobo! Pero Trump no es un lobo, es más bien un zorro, El Zorro Zip Zip de Washington, animal astuto que se disfraza de perro, mueve la cola (aplaude) en muestra de amistad y en el menor descuido, ¡zas! Encaja sus garras.

Así se pude describir a Trump, los presidentes gringos, aunque sean de color negro, son de mente sajona, fría, calculadora, siempre están pensando en cómo agenciarse más riqueza y poder, por eso siempre están promoviendo la guerra. Y el que no piensa así, puede ser sacrificado, tal fue el caso de John F. Kennedy, su política era de respeto hacia los países débiles, su carisma así lo expresaba. 

Recuerdo que una vez visitó México, la gente lo recibió bien y él correspondió con su franca sonrisa, le acompañó su hermosa Jaqueline. Meses más tarde fue asesinado por la oligarquía gringa.

Aquello pertenece a la nostalgia. Hoy, las cosas han cambiado, en aquellos años los inmigrantes mexicanos que se iban de braceros, pasaban de mojados, y los más, trabajaban en los campos agrícolas. Ahora la gran mayoría de indocumentados pasan guiados por un “pollero”. Muchos de ellos son jóvenes que han logrado un título académico, pero no han encontrado la oportunidad aquí en México y se arriesgan, allá, miles trabajan en fábricas o empresas que les brindan oportunidades, muchos de ellos han alcanzado puestos de importancia desbancando a sajones, gringos blancos a los que se les escapa “el sueño americano” Y es esta la razón por la que Donald Trump insulta y amenaza a mexicanos. Es la reacción del prepotente que se considera fuerte porque tiene las armas, por eso tuvo eco en la masa de gringos, mayormente blancos. Ha tomado la presidencia del país más poderoso de la tierra, y su enojo puede llegar a extremos como sería el caso de echar fuera a los mexicanos, sobre todo, si son indocumentados, y así rescatar puestos de trabajo para los gringos de su preferencia: blancos de pelo amarillo. 

Esta situación es realista y los mexicanos debemos estar conscientes de ello, es por eso que debemos considerar las causas que provocan la emigración de miles de compatriotas, no nada más hacia los Estados Unidos sino también a Europa y otras naciones. Ahora la causa principal, quiero pensar, no es principalmente la pobreza y la ignorancia sino la ambición de lograr un mejor destino para vivir mejor.

Lo  que sigue estando mal, es que millones de mexicanos no se preocupan por saber de política, la apatía los domina y son incapaces de salir a protestar, a manifestarse ante las instituciones de gobierno y cámaras de diputados. La mayoría no sabe, pero tampoco le importa, que este país tiene 36 años siendo manejado por un diseño económico, (neo liberal), impuesto por organismos transnacionales dominados principalmente por los Estados Unidos, esos organismos son: Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Para desgracia nuestra, estos  encontraron, en nuestro país, aliados, en su mayoría políticos traidores, que se entregaron para satisfacer sus ambiciones de riqueza y poder, ejerciendo para ello una despiadada corrupción. Con ellos también propiciaron un debilitamiento social con el que se desató la llamada “delincuencia organizada”, que vino a provocar el caos social en el que nos debatimos. 

Ahora sufrimos: drogadicción, prostitución, secuestros, robo de niños de quienes comercializan sus órganos, inseguridad, miedo. Todo esto en medio de un sistema que está al borde de una anarquía porque tenemos un gobierno débil que no tiene capacidad de resolver nada a favor de la sociedad; han formado una telaraña de malos políticos y empresarios amparados por policías, jueces y magistrados corruptos en su mayoría.

En cambio el político bueno, existen pocos, pero los hay. A estos se les nota la alegría de saberse útiles, de ser serviciales, de tener la oportunidad de crear acciones para que la sociedad sea mejor; saben que el camino para construir un país más fuerte, es el trabajo honesto, la cultura, la educación, la salud y por sobre todas las cosa: la aplicación de la justicia.

Al político malo se le nota en la forma de hablar,  es ignorante, nunca ha leído un libro de literatura. Su léxico lo delata, usa un vocabulario plagado de lugares comunes, se enreda y no sabe expresar una idea clara. Eso sí, viste muy elegante, aunque a veces ramplón y se manifiesta con una sonrisa falsa que intenta ser amable y cordial.

Esta vez, con el fin de entender a la clase política, les sugiero leer a Niccolo di Bernardo dei Machiavelli, su obra El Principe fue publicada en 1531 en Roma. Encontrarán cómo actúa un gobernante ante la sociedad. Es una obra aleccionadora que enseña para qué sirve la política. Aquí una extracción de algo que podrán saber: Hay tres clases de intelecto: el primero discierne por sí, el segundo entiende lo que los otros disciernen, y el tercero no discierne ni entiende lo que los otros disciernen. El primero es excelente, el segundo bueno y el tercero inútil.

¿Con cuál te identificas? No contestes. Antes, lee a Maquiavelo.

leonidasalfarobedolla.com