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… Pues aquí chambeando

ed jesus“Mal de muchos, consuelo de tontos”… así dice el dicho. Viejo refrán popular que me sirve para empezar mi comentario en materia de empleo.

El tema está de moda alrededor del mundo. No solo en lo que a materia de empleo / desempleo se refiere, sino a todo lo que ello conlleva; porque una cosa es tener empleo y otra muy diferente estar contento con el mismo. Y si bien es mejor contar con un empleo para hacer frente a las necesidades de la vida, este lleva una connotacion importantísima cuando el grado de satisfacción en lo que se hace es bajo.

A raíz de la crisis económica gestada a finales del 2007, se han dado a conocer alarmantes cifras de desempleo alrededor del mundo, llamando la atención por ejemplo la de España que supera el 20%, pero esta parece minimizarse cuando la comparamos con la más alta a nivel mundial que es de 95% en Zimbabue.

De ahí que es comprensible observar que países como Bosnia, Macedonia, Kosovo tengan altas tasas de emigración de sus habitantes cuando su tasa de desempleo ronda el 50%, para emplearse en actividades informales en otros paises.
Pueden parecer lejos esos lugares, pero en América, Haití además de ser el país más pobre, también tiene la tasa más alta de gente sin trabajo del continente (41%).

Y así nos podemos seguir… cada país tiene sus propios problemas, sus propias circunstancias; pero es de sorprenderse cuando se revisan estas estadísticas, porque hay algunos que serán muy de “primer mundo” pero aun así sufren de falta de empleo ( Grecia, Portugal, Estonia, Hungría, Colombia, Arabia Saudita, Bulgaria, Francia, Estados Unidos ).  Todos ellos por arriba del 9%

De las cifras obtenidas, solamente un país (Mónaco) reportó empleo pleno, es decir 0% de desempleo. No es de extrañar que a los dirigentes de la clase política no les venga bien hablar del tema por el efecto social implícito que lleva, pero negarlo es como querer tapar el sol con un dedo.

México ha hecho bien su tarea en este sentido pues su tasa de desempleo ha venido bajando consistentemente para ubicarse ligeramente arriba del 4%; sin embargo,  estudios recientes revelan que el 79% de la población económica activa no está satisfecha con su trabajo; ya sea porque se considera mal remunerado o porque simplemente no le gusta lo  que hace, lo que habla de un alto nivel de frustración laboral.

Más sorprendente aun es observar que a mayor grado de educación mayor es la inconformidad pues del porcentaje mencionado casi las tres cuartas partes tiene estudios de licenciatura o superior, y aunque no existe un patrón definido el problema parece afectar más a hombres ( 65% ) que a mujeres ( 35% ) especialmente a mayores de 30 años.

En nuestro país existe un número alto de personas que se dedican a “chambear”, es decir a hacer algo para ganar dinero sin que esto necesariamente les represente un empleo formal o un desarrollo profesional y en consecuencia contribuyen a elevar el porcentaje de gente descontenta con su actividad diaria (en materia laboral). Aunque puede haber muchas razones, hay tres factores que me parecen muy interesantes explorar en asociación de lo descrito: El familiar, el económico y el magisterial.

En México hay muchos negocios “de familia” que emplean –valga la redundancia- a los familiares (y conocidos), y así se quedan por muchos años, y aunque hay historias de éxito empresarial extraordinarias en este sentido, la mayoría son microempresas, y en estas se gestan muchos problemas que impiden el desarrollo individual.

Desde el punto de vista económico, la limitante se establece desde el costo de llegar a estudiar una licenciatura, una maestría o un doctorado. Las universidades tienen colegiaturas elevadas y el material y tiempo invertidos representan un alto costo. Financiar la educación superior no es fácil y los financimientos externos no son de ninguna manera sencillos de obtener.
El tema magisterial, desafortunadamente tiene que ver con un alto nivel de politización del mismo. La educación de calidad es prioritaria en el desarrollo económico de una sociedad, de un país.

El nivel de satisfacción en el empleo tiene mucho que ver con la remuneración económica, con el desarrollo profesional, con la habilidad y destreza para desempeñarlo, pero sobre todo con el conocimiento de lo que se hace porque la improvisación tarde o temprano termina siendo mal de muchos…

JC