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No hay que hacerse bolas

ed jesus2Si algo va a caracterizar al gobierno del Presidente Peña y la historia se encargará de hacerlo es el síndrome de reformas que se viven y que se han puesto tan de moda en los últimos meses.

Pero una reforma que ya se había platicado mucho, y de la que la elocuencia y la retórica han hecho gala es la reforma administrativa; sin embargo a la fecha pareciera que ésta,  lejos de simplificar, se encarga de complicar y hacer tortuosos los caminos de quien pretende llevar a cabo un trámite ante diferentes instancias gubernamentales.

Estos trámites van desde los incomprensibles hasta los más absurdos, pasando por los obvios e innecesarios, pero que en su camino representan dilaciones y retrasos para el interesado y por otra parte substanciosos ingresos para las arcas públicas.

Hoy en día por ejemplo se solicitan trámites de no adeudo de agua potable para completar “otros trámites”, a pesar de que el último recibo de agua potable contenga un rubro de adeudos anteriores en ceros… es decir, no es suficiente comprobar que se pagó el último mes, el último cobro, y que en éste se haya comprobado que no hay adeudo, inclusive puede llevar una colección de recibos todos ellos pagados. Si se va a tramitar una renovación de licencia de operación este documento es indispensable ( vaya usted a saber la razón ).

Para renovar una licencia de manejo es necesario presentar un acta de nacimiento actualizada. O lo que es lo mismo, no vaya a ser que en el camino de la vida uno pueda cambiar de edad, de fecha o lugar de nacimiento.  Que lejos están aquellos días en los que con una sola acta de nacimiento (valiosísima por cierto por su utilidad) se tramitaba la cartilla, la licencia, la credencial de elector, el pasaporte, las visas y hasta el certificado de matrimonio. Con una sola acta y sus respectivas copias certificadas uno nacía y se moría.  Hoy ya no. Hasta para expedir un certificado de defunción hay que estar actualizado en el comprobante de nacimiento.

Vaya usted  a tramitar una construcción y le van a pedir un número oficial, sin embargo no se extrañe de vivir en un domicilio conocido o en una calle sin nombre.  Suponiendo que ese sea el caso, usted viviría en un número que aunque se lo proporcionaran no aplicaría ni serviría para algo…

Reportar un robo puede convertirse en una experiencia inolvidable si le solicitan los comprobantes de la propiedad, facturas y documentos que acrediten la existencia del bien. Es lógico que una joya o un aparato cuenten con este documento, pero cuántas cosas son heredadas, regalos o simplemente el paso del tiempo se encargó de hacerle mutis a estos documentos y aun así, en el desafortunado caso de ser víctima de los amantes de lo ajeno, el afectado vive un calvario ante las autoridades.

Si el IFE ya no existe por convertirse en INE, ¿qué sucederá con los millones de credenciales y expedientes que hay?...  ¿otro trámite?

Son muchos los ejemplos y no se trata de enumerarlos todos, sino de hacer una reflexión en lo que verdaderamente la reforma administrativa pretende lograr.

El tema no es nuevo, data de 1935 cuando se crearon las comisiones de eficiencia interna. Desde entonces se han hecho muchos esfuerzos para lograr mejorías… y la buena voluntad aparece y por un tiempo las cosas funcionan, sin embargo la desidia, la flojera, la corrupción, la apatía parecen ganar y lo engorroso de hacer algunos trámites salen a flote de nuevo.

La tecnología podría contribuir al sano desarrollo de muchos de estos procesos, sin embargo para que eso se logre, antes debe existir un sistema confiable de internet de alta velocidad, con anchos de banda que sean acordes a la cantidad de usuarios y que el costo sea accesible, porque si no es así, lejos de simplificar, el coyotaje y la piratería serán los nuevos ganadores.

A cada una de las nuevas reformas planteadas, a sus leyes y reglamentos, deberá considerárseles un trámite sencillo, expedito, lógico y económico con miras de largo alcance, sino ¿para qué nos hacemos bolas?

La eficiencia en los trámites se traducirá en más rentabilidad en todos los sentidos, en reconocimiento, en ahorro, en calidad y sobre todo en competencia internacional. Si México se ubica en los últimos lugares de honestidad a nivel mundial, es porque nosotros mismos le estamos dando cabida a la deshonestidad a través de estos laberintos de papel.

Por cierto… hay un trámite para reportar trámites ociosos.

JCG

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