GLA
Suscripciones
GLA

Hacia dónde vamos así?

ed jesusVivir fuera del presupuesto es vivir en el error… así dice el dicho. Y podríamos remontarnos a lo más elemental, a lo básico, al gasto personal. Tenemos un ingreso – llámese sueldo, bono, prestaciones, intereses, dividendos, premios, etc. – acumulado y normalmente lo gastamos en su totalidad. La cultura del ahorro es muy pobre, muy limitada y en la mayoría de los casos es inexistente, pero eso es solo parte de la premisa… en muchos casos, en muchas ocasiones, el gasto es superior al ingreso y viene el endeudamiento.  

Endeudarse sin un plan de pagos es muy riesgoso y genera un gran número de problemas, ya sea al pariente, a la comadre, al amigo, a la empresa, la tarjeta de crédito, el banco o quien “confíe” en que su dinero será devuelto pero que de momento pueda apoyar a solucionar el problema.

Las promesas de pago y las garantías adquieren proporciones de fantasía en muchas ocasiones.
Si esta breve y simplista introducción se extrapola hacia una empresa, un municipio, un estado o un país, el problema adquirirá componentes que lo harán mucho más sofisticado, sin embargo pareciera que ya es una forma de hacer que la rueda gire porque al parecer la solución es simplemente ampliar la capacidad crediticia de quien de antemano sabemos que no podrá pagar o que por lo menos no lo hará en el plazo y condiciones “prestablecidas”. Si de individuos o empresas se trata, pues la responsabilidad recae en el ámbito privado y el análisis de crédito, y la relación entre las partes tienen un papel fundamental.

Quisiera referirme al crédito público puesto que el privado, en ese ámbito se queda.
El crédito público sin embargo termina afectándonos cuando en prácticamente todas las ocasiones ni vela en el entierro tenemos.

El Gobierno en cualquiera de sus órdenes e incluso a nivel internacional financia su operación basada en un presupuesto que tradicionalmente es superado y para compensarlo “inventan” (  muy creativamente) impuestos y contribuciones,que… vaya por decirlo de otra forma : reformas hacendarias.

Por supuesto que estas reformas no implican una reducción substancial en el gasto (eso sería inconcebible)… en el mejor de los casos, hay recortes en algunos programas menores, en despidos masivos de quienes menos ganan y pellizcarle por aquí y por alla.

Estas reformas implican sacrificar al sacrificado. Es decir, que pague más el que ya paga.  
En nuestro país – nuestro México querido – estamos a punto de entrarle a una de las reformas hacendarias más drásticas en la historia. Esta ya no es una miscelánea fiscal, -como tradicionalmente se hacia año tras año – ahora es una verdadera reconversión.

Los foros de análisis al respecto se han dado en todos los ámbitos, en donde invariablemente hay diputados y senadores presentes que “toman nota” de las observaciones que se les hacen pero que no cambian el rumbo de las cosas. Y así… financiaremos el presupuesto de 2014 y de los años sucesivos en todos los niveles.
Las consecuencias están a la vuelta de la esquina.

El ejemplo más dramático de todo lo anterior, que resulta difícil explicar en un artículo, es el que en estos días vivió Estados Unidos al llegar a la fecha límite para que su Congreso les aprobara “elevar” el techo de su deuda a más de 17 trillones de dólares. (Solo por no dejar el dato, hace 20 años, Clinton recibió el país con 5 trillones de dólares para entregárselo a  Bush en 6.5 quien a su vez lo elevo a 12.5 en 8 años.).
En Estados Unidos – la economía más grande del mundo – cuando mejor les han funcionado las cosas en el aspecto económico fue con un Congreso dividido en la administración Reagan. Hoy los congresos son de mayoría y las decisiones en consecuencia son muy radicales.

La frase de que quien no conoce la historia está condenado a repetirla, ya es muy vieja y gastada y sin embargo  todo indica que la materia la estamos reprobando…

La tendencia desde 2002 a gastar en nómina y prestaciones no solo resulta ser el renglón más importante sino que además es peligrosamente creciente en muchos órganos de gobierno, dependencias y áreas que resultan difíciles entender.

No es sencillo cerrar este tema porque no es concluyente, pero valga decir que si lo comparamos con un iceberg este sería de proporciones descomunales y no por lo que podemos ver, sino precisamente por todo lo que NO podemos visualizar.

La base del crecimiento sano es el ahorro… pero pues con lo que se avecina… ¿Dónde queda la capacidad de poder guardar algo?