GLA

Suscripciones

GLA

PARTIDOS 2

Y yo que me creía muy listo…

armandoLa vida entre más la vives, menos la entiendes.

  Los años van pasando y uno aspira a ser más agudo, tener mejor juicio, ser más prudente, mas inteligente o menos menso ya de último.

 El mundo entero ha visto la proliferación de cualquier cantidad de delitos tan variados como insólitos, que van desde la clonación de tarjetas de crédito, suplantación de identidad, fraudes de todos tipos, falsificaciones, robos inauditos, tráfico de drogas o personas, ciberataques y una larga lista de actividades delictivas tan ingeniosas que es de no creerse.

 Esta vez me tocó a mi caer en manos de la delincuencia, imagínense nada más, ¡A mí, que me las doy de ser tan chicho, tan vivo y desconfiado y que me la paso dando consejos para no ser víctima de los engaña bobos! Yo que presumía de burlarme de los extorsionadores y sus artimañas fraudulentas.

 Esta es la triste verdad, me chamaquearon, me atraparon como al más idiota.

Resulta que el día de ayer  a las 11:27 am exactamente, recibo una llamada a mi teléfono celular del número +800 222 26 63 y una voz femenina, de esas amaestrada para hablar como telefonista de corporativo, me da los buenos días y me dice que se llama Araceli López González y me pregunta que si tiene el gusto de hablar con el señor Armando Luis Sánchez Salcido - así me llamo-  Respiro hondo y resignado le contesto que soy yo, esperando escuchar que me pida que pague, cualquiera de las muchas cosas que debo; acto seguido me dice que me está llamando del departamento de servicio al cliente de BANCOMER y que su llamada es en relación a mi tarjeta de crédito con terminación 1500, la amable señorita me cuenta que a últimas fechas el banco ha recibido muchas quejas de los usuarios sobre cargos indebidos a sus cuentas y que ELLA, me esta hablando a MI, para ofrecerme un sistema novedoso de blindaje a mi tarjeta, para evitar que sea víctima de algún fraude o cargo indebido, desde ese momento soy todo oídos y le pido que me explique la maravillosa propuesta que mi banco, tan preocupado por mi bienestar económico, quiere hacerme. Antes de proseguir, me informa que la llamada será grabada por motivos de calidad en el servicio y comienza con confirmar mis datos, ojo, dijo confirmar, en ningún momento me pide que yo le dé la información, ella los tiene en su sistema. Ya saben ustedes, los bancos tienen todos nuestros datos, todos.

 ¿Es usted el señor Ingenuo Zopenco Sánchez? – sí, le contesto- ¿y vive en la Calle del Tarado, número 41, en la colonia de Los Tarugos, en Cabo San Lucas, Municipio de Los Cabos? -exactamente esa es mi dirección ¿Tiene usted con nosotros una tarjeta de crédito CLASICA AZUL con terminación 1500? – Si, es la única que me quedó después de la crisis inmobiliaria de hace 10 años. ¿El número de su tarjeta es 4773 9127 07840 1500 y vence el 08/18? - Efectivamente todo eso es correcto- Muy bien señor Zopenco Sánchez, ahora, por último, le voy a pedir que me dé los números que se encuentran al reverso de su plástico.

 Un momentito ¿cómo que los números secretos? Eso si que no, ya me la sé. Los números al reverso de la tarjeta no se divulgan- le respondo muy indignado- Ella tranquilamente me dice- entiendo señor, yo le voy a decir esos números, usted tiene el numero 1500 y lo único que me falta saber son los otros 3 números que faltan- ¿El código de seguridad? Pienso; mis sentidos están todos alerta, al máximo, me armo de valor y le digo, Óigame no, ¿Por qué le voy a dar esos números, como sé quién es usted? - Ella serena, con voz pausada y muy segura me dice, señor por favor verifique en el reverso de su tarjeta que el número de donde le estoy llamando es el mismo que aparece ahí. Lo confirmo y no solo eso, desde el teléfono de la casa llamo al número en cuestión y me contesta la grabación de BANCOMER. Tiene razón, esa señorita, sí es del banco, ¿Señor me puede dar los tres últimos números? - me insiste dulcemente-

  Lo hago, le revelo el mayor secreto, el codiciado número es el 818. La muy granuja, me da las gracias, me pide por último que repita mi nombre y número de tarjeta porque los va a grabar, se despide amablemente y ahí me deja, ansioso y confundido, reacciono rápidamente y marco al banco, le explico a la operadora lo que acaba de pasar y me da la sentencia. Señor- me dice la monótona vocecita- lo acaban de engañar, el banco nunca pide esa información, es usted uno de los mayores imbéciles, -eso no me dijo, pero seguro lo pensó- En mi defensa alegué que el número de donde me llamaban era el mismo del banco. De nada sirvió. Total, que ahí mismo, procedí a cancelar mi amada tarjeta.

  El  número del teléfono del banco lo clonaron, cuando lo volví a marcar sonaba desconectado. Y la verdad me tomaron con la guardia abajo, en las últimas dos semanas me han tratado de hackear la cuenta de Facebook y los correos electrónicos, de tal forma que he tenido que cambiar varias veces de contraseñas, por eso me sentí aliviado de tener una protección extra en mi tarjeta de crédito y me confié de que usaron el mismo número de teléfono del banco.

  Moraleja, nunca den información por teléfono, cuídenla como si fuera su virginidad, bueno, un poquito mejor que eso.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.