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El Cuco y la Magda, un noviazgo interminable y una revolución inacabada

armandoProducto de pasar una pésima noche, de esas en que no sabes si estas soñando, recordando cosas o delirando, vinieron a mi memoria dos personajes que conocí en los años ochenta, en el pueblo de Nacozari de García, Sonora, en un tiempo que fui minero.

Cuco y Magda eran dos enamorados, ya pasados de años que tenían la peculiaridad de haber estado de novios, treinta años, cada uno vivía en casa de sus padres respectivamente. Muy formal y puntual el Cuco, acudía diariamente a visitar a su novia, donde pasaban muy buen tiempo platicando y tomando café sentados en la sala. Debido a esto la gente que no pierde oportunidad de sacar broma de cualquier situación, decía, que, durante todo ese tiempo de visitas a la amada, el novio a perpetuidad, se había acabado cinco juegos de sala y se habíase bebido veintiún mil seiscientas cuarenta y ocho tazas de café. Además de las visitas cotidianas, los novios, salían a dar la vuelta los domingos, en el pueblo y era literal que solo fueran a dar vueltas, pues en esos años, Nacozari no tenia mas de dos mil habitantes, no había cine y era un tiempo aquel en que no existían las video grabadoras, como tampoco la televisión por cable, solo se veía, mal y a ratos el canal 2.

Y como una cosa lleva a otra, mis escasos lectores se preguntarán a que viene a cuento esta tierna historia romántica y con toda franqueza les tengo que confesar que a nada que tenga que ver con los temas que cotidianamente tratamos en este espacio. Pero como se me volvió obsesivo el recuerdo y lo tuve toda la santa noche dándome vueltas en la cabeza, consideré prudente, compartirlo con ustedes a modo de exorcismo para sacarlo de mis pensamientos, pero cabe aclarar que el merito del relato reside en que, independientemente de lugares o fechas, siempre habrá enamorados que hagan suspirar a las damas, sin importar los juegos de sala que se acaben o las tazas de café que se tomen.

Metidos de regreso a nuestras cavilaciones rutinarias, les quiero comentar que siendo este mes el destinado a conmemorar otro aniversario de nuestra revolución mexicana, surge de forma oportuna una pregunta, que podría inquietar a mas de uno, ¿Necesitamos otra revolución para poner en orden todo el caos que recorre el país, habremos llegado a tales extremos que necesitemos alzarnos en armas para que las cosas cambien? De entrada, la pregunta puede sonar a provocación, pero estoy seguro de que varios cientos de miles de mexicanos lo habrán pensado mas de una ocasión, es mas otros tan lo pensaron que se armaron y han formado grupos de resistencia, llamados hoy de autodefensa para defenderse de los criminales. A juzgar por los eventos que hemos atestiguado, en Michoacán, Guerrero, Chihuahua, Zacatecas y otros estados, podemos afirmar que cada día hay mas armas en manos de civiles, tanto del lado del crimen como de la sociedad

Es evidente también que empresas, empresarios y personajes relevantes, disponen de equipos de seguridad privada que portan armamento reservado al ejército, para brindar protección a sus clientes.

Para regocijo de la industria armamentista, México se está convirtiendo rápidamente en un importante consumidor de insumos militares y se dice que el uso de estos, actualmente supera al utilizado en Iraq.

Estamos entrando en un escenario de guerra mas amplio, no es solo la batalla que dan las fuerzas del orden contra los criminales, o los enfrentamientos entre carteles, también vemos que cada vez con mayor frecuencia en asaltos y robos de poca monta se utilizan armas de fuego contra las víctimas de estos delitos. En el mercado negro, dícese, Tepito, por ejemplo, se puede conseguir cualquier tipo de armamento por un precio bastante accesible, nuevo o usado.

Pensar en que tengamos que llegar a una nueva revolución es una idea malísima, terrible, que solo empeoraría la situación. Pero si las autoridades no ponen freno a la introducción y venta ilegal de armas, cada vez, veremos mas incidentes donde los civiles hagan uso de la fuerza letal para protegerse o para cometer más delitos.

Y la verdad que estos temas son difíciles de tratar, yo preferiría seguirles hablando de los eternos enamorados, y no de guerras y revoluciones.

armandobajaterrainmobiliaria.com