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Me van a perdonar… pero son chingaderas.

armandoDentro del florido e inexplicable significado de las malas palabras que empleamos los mexicanos; chingar es una de las que tiene mayores y contradictorias connotaciones. Así por ejemplo no es lo mismo chingar que ser un chingón, como tan poco lo es, una chingonería, que una chingadera. Mientras que chingón, se considera como sinónimo de excelencia y grandeza, chingar implica, arruinar, perjudicar o agraviar.  Cuando alguna cosa tiene excepcionales cualidades podría ser catalogada como una chingonería, por el contrario, lo que es carente de calidad, virtud o buen destino, puede considerarse una chingadera.

El tema ha dado para tanto, que finalmente alguien con más talento y entendimiento que el que escribe esto, se dio  a la tarea de escribir el “Chingonario”, el cual debería ser considerado libro de texto obligatorio para todos los alumnos, desde la educación primaria, hasta la superior. Y lejos de ser un disparate senil lo que propongo aquí, puede ser sustentado por el  hecho mismo que el verbo chingar, es reconocido y  aceptado como parte de nuestro idioma y forma parte del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

La larga reflexión anterior, sirva para evitar que los miembros de la Liga de la Decencia y el buen vestir, me fustiguen por vulgar y soez y me permitan la licencia de poder desahogar mi frustración y enojo por tantas chingaderas que estamos padeciendo los descendientes de la Malinche y de Hernán Cortés.

La cosa no es para menos, y en el remoto caso, de que a mis cada vez menos lectores, les llegara a interesar la causa del espumarajo que me cargo, básteles con que les diga, que con todo lo que está pasando, no es para menos la muina que me cargo.

Cada día que pasa, creemos, ingenuamente, que ya no podemos sorprendernos más de lo que estamos viviendo. Gobernadores, presidentes municipales, secretarios de estado, directores de seguridad pública, jueces y agentes del ministerio público, entre muchos otros funcionarios, confabulados con los criminales para cometer cualquier cantidad de delitos atroces en contra de la población, que ni se investigan siquiera y menos aún se castigan.

Cientos de miles de millones de pesos, robados descaradamente a programas sociales que son extremadamente sensibles, como la ayuda a adultos mayores, medicamentos para niños con cáncer, apoyos a campesinos empobrecidos, a madres solteras, a damnificados por desastres naturales. La lista es extensa e interminable. El escándalo es mayúsculo, 22 gobernadores investigados por malos manejos, enriquecimiento ilícito, desfalco, asociación delictuosa, crimen organizado, lavado de dinero, evasión fiscal y un largo rosario de corruptelas, pillerías, despojos bajezas y otras canalladas varias.

Nuestra clase política, ya desprovista del más mínimo recato, hace ostentación de la más burdo y descarado cinismo, arrasando con lo que encuentran a su paso.

Ejemplos abundan; por aquí, funcionarios de la SCT, hundidos hasta el fondo del socavón del Paso Exprés, en la Ciudad de Cuernavaca; por allá el delegado de Tláhuac en la CDMX, evidenciado como encubridor y cómplice del crimen organizado.

De un estado a otro la inseguridad se adueña del país, este mes se ha alcanzado el mayor número de víctimas mortales por violencia de la historia reciente, hágame usted favor.

Para colmo de males nuestro aprendiz de canciller, Luis Videgaray haciendo el ridículo internacional, al querer reprender al sátrapa y remedo de tirano de república bananera, Nicolás Maduro, sobre la falta de democracia y violación a los derechos humanos en aquellas sufridas tierras, mientras aquí, siguen impunes la muerte de más de cien periodistas, la desaparición de una cifra mayor a las 25,000  víctimas, además de los 43 de Ayotzinapa y miles y miles de homicidios dolosos sin esclarecer.

¿Cómo no recurrir al extenso diccionario de malas palabras mexicanas para referirnos a esta bola de jijos de su tal por cual que están empujando al país al caos y la desesperación, sin que se vea cuando va a terminar esta vorágine de violencia y crimen?

De plano que son fregaderas, bueno hablando correctamente, debo decir que son chingaderas.

ASS

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