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¿Y quién nos va a pagar?

armando

 Después de la ola de incendios que azotó Los Cabos, que incluyó, el estacionamiento de Puerto Paraíso, el corralón de vehículos de Cabo San Lucas y el estero de San José, la pregunta obligada, después de determinar qué o quién pudo haber causado estos siniestros, es: ¿ahora quién va a pagar por los daños? y pagar no es solamente reponer los vehículos dañados sino fincar las responsabilidades en aquellos individuos o dependencias oficiales que por acción u omisión hayan permitido que estos eventos se pudieran dar.

  En los tres casos mencionados líneas arriba, es innegable, que cuando menos, existe una gran negligencia de los encargados de mantener la seguridad en esos lugares, para empezar en el estacionamiento de Puerto Paraíso no funcionó el sistema contra incendios, los autos, más de 60, fueron pasto de las llamas libremente porque no hubo forma de que el H. Cuerpo de Bomberos, pudiera combatir  el incendio de forma eficiente, a decir del comandante Juan Carbajal, era prácticamente imposible entrar al lugar por la intensidad de las llamas.

  Hasta este momento, nadie sabe y nadie supo, por qué se presentó el desastre, ni las autoridades han dado suficientes explicaciones ni la plaza ha salido a asumir su responsabilidad  ni a dar siquiera disculpas y hasta donde sabemos se ha negado a pagar a los perjudicados un solo centavo, al menos no se ha hecho pública esta situación.

  El 15 de septiembre del 2006, en ese mismo lugar hubo una explosión  y un conato de incendio, en un establecimiento de entretenimiento, llamado Recórcholis, el gerente del lugar sufrió quemaduras leves y quedaron expuestas serias deficiencias en relación al sistema contra incendios, once años después la historia se repite y nadie ha sido señalado como responsable.

En el caso del corralón de Cabo San Lucas, se repite el mismo patrón, no hay resultados de la investigación que se supone debe estarse realizando en este momento, tampoco ha habido pronunciamiento de las autoridades sobre la obligación que tiene el municipio de pagar por los vehículos siniestrados, ni el estatus en el que se encontraban éstos, lo más que se ha dicho es que se está haciendo un inventario para conocer en calidad de qué estaban los más de 500 automotores depositados ahí. Y siguiendo con nuestra lista de infortunios está el estero de San José, importante reserva ecológica de nuestra localidad, que ha sido víctima de una cantidad absurda de incendios, tantos que se presume que son intencionales con la finalidad de declararlo muerto y poder hacer uso de esa superficie de terreno con fines inmobiliarios.

  Hasta el momento las causas de este siniestro han sido achacadas al descuido que al parecer tuvieron algunos malvivientes, que pernoctaban ahí, quienes, se dice, dejaron algún cigarro encendido.

  No hay un peritaje serio que sustente esto y lo más representativo de esta situación, ha sido la respuesta que le dio el regidor Celestino Atienzo, al titular del programa radiofónico, Los Cabos a la Carta, Armando Figaredo, cuando al preguntarle qué había causado la quema de más de 20 hectáreas de vegetación y palmas, aquel respondió que era un fenómeno natural, por las condiciones del lugar y la falta de lluvias. Lo único que es natural, es que el estero se vuelva a incendiar por el abandono y el descuido en el que se le tiene y de nueva cuenta, nadie ha sido llamado a cuentas, no existe pronunciamiento alguno de las diferentes autoridades en cuestión de deslindar responsabilidades y el tema será, seguramente, echado al olvido, como pasa con muchas otras cosas en nuestra comunidad.
 
 Tenemos autoridades que están de adorno, Protección Civil es una caja recolectora de recursos para el municipio y ni remotamente cumple con el propósito para el que fue creada y ha quedado demostrado una vez más, que este gobierno municipal, al igual que los anteriores, está muy por debajo de las necesidades de este pujante destino.

  Da pena decir esto y nos debe preocupar porque vienen más inversiones. Mientras no haya nadie que pague por los daños y por las responsabilidades, estos fenómenos se volverán a presentar.

 Debemos exigir, a la voz de ya, una revisión exhaustiva de los sistemas contra incendios de bares, discotecas, cines, plazas comerciales, estacionamientos públicos, hoteles y auditorios, antes que empecemos a pagar con vidas humanas la negligencia de la autoridad.

ASS

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