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Hospital Siglo XXI… 60 horas después.

armando

Al doctor Virgilio López Sámano, jefe del departamento de urología del hospital Siglo XXI, del IMSS, en la CDMX, es difícil arrancarle una sonrisa, pero que digo una sonrisa, casi ninguna expresión, da la impresión de ser un frio observador. Pero lo que uno encuentra detrás de ese rostro, es a un médico con un gran compromiso con su profesión y un altísimo nivel de eficiencia médica y administrativa, todo con una gran calidad humana. López Samano comanda a todo un equipo interdisciplinario de profesionales que incluye urólogos, infectologos, endocrinólogos, cirujanos y  médicos de otras especialidades, quienes se encargan de dar alivio a los dolientes que llegan a la unidad de
urología de ese prestigiado centro hospitalario.

  Ingresar a este hospital, no es nada fácil, antes de llegar ahí, se debieron haber sorteado todas las demás, clínicas y hospitales en los que regularmente son atendidos los derechohabientes del IMMS, o por la sala de urgencias que es por donde yo entré, la madrugada del martes treintaiuno de enero de este año debido a la presencia de abundante sangre en la orina, consecuencia de una operación reciente que me habían realizado para remover piedras de riñón acá en Cabo San Lucas y una complicada infección bacteriana que me había asediado por ocho meses
 
  Estuve internado en el hospital aproximadamente sesenta horas y en base a esta experiencia puedo decirles que no es el mejor lugar para dormir, durante mi estancia allá, me sometieron  a una cantidad impresionante de análisis, radiografías, ultrasonidos, evaluaciones, con decirles que me midieron hasta el chorro de la orina, me vieron urólogos, infectologos, endocrinólogos, trabajadores sociales, incluso la encargada de la biblioteca que tienen en esa área para uso de los enfermos, me fue a visitar. Toda la santa noche es un desfile continuo de médicos y enfermeras que pasan a tomarle a uno la temperatura, la presión arterial, a cada rato me preguntaban, señor ¿ya hizo pipi, popo, cuanto hizo, como lo hizo, le duele algo, siente alguna molestia? Y pobre de usted amigo lector, lectora, que diga que siente dolor, porque sale inmediatamente la enfermera por un médico que lo revise para ver que le duele y por qué le duele y si el galeno sospecha que le pasa algo, sin más trámite manda a que le hagan análisis y estudios para descartar cualquier complicación, total que durante toda la noche no puede uno dormir dos horas al hilo por que el personal médico está al pendiente de cualquier contratiempo o molestia que pueda tener el paciente.

  Algo que me llamó la atención fue que pasara una enfermera que su único trabajo era revisar que los catéteres por donde le suministran a uno el suero y los medicamentos estuviera bien puesto y el convaleciente no tuviera molestias o dolor.
  Me sentía yo como en el hospital de la serie televisiva del doctor House. Porque también este es un hospital escuela.
 
  Además de esta esmerada atención medica hacia los enfermos, el trato de todo el personal es extremadamente amable y considerado, lo atienden a uno con una calidez y un respeto digno de admiración.
 
  El trabajo que están haciendo en la unidad de urología del hospital Siglo XXI, merece los más altos elogios, esta institución supera incluso a muchos de los hospitales privados que he tenido oportunidad de conocer, el edificio es como un enorme trasatlántico que se nota a leguas que tuvo mejores días, se ve que le falta presupuesto, las instalaciones lucen viejas, desgastadas por el tiempo y  el uso, necesita una remodelación mayor, pero no limpieza e higiene, todo el día el personal de intendencia va de un lado a otro limpiando, trapeando, desinfectando, hasta en eso se hace evidente que hay una buena administración y una devoción por hacer las cosas bien.
 
  El día viernes tres de febrero salí del hospital, gracias a los esfuerzos de todo ese maravilloso equipo del que se compone el departamento de urología del hospital Siglo XXI  con un muy buen diagnóstico para continuar siendo tratado en Los Cabos y libre de la infección que me asediaba

  Dentro del cumulo de malas noticias y motivos para quejarnos del país, debe haber espacio para voltear a ver a personas que hacen una labor que los llena de orgullo. Esta es una prueba palpable de que los mexicanos somos capaces de lograr cosas que fácilmente pueden reconocerse a nivel internacional.

  Sería muy bueno que más seguido habláramos de aquellos ciudadanos que convierten lo extraordinario en su labor cotidiana y  que hiciéramos público reconocimiento de los grandes beneficios que le aportan a nuestra sociedad.

México es tan grande como su gente.

ASS