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En un mar... ¡Pero de basura!

Alejandra Najar¿Es posible vivir sin plástico?... Ésta, fue la pregunta que leí hace unos días en un video que encontré en redes sociales, y donde la respuesta fue sí.

Este video daba a conocer que en una región de Guatemala, gracias a una prohibición de las autoridades, no se usan ni las bolsas de plástico ni los popotes.

Seguramente usted se preguntará: ¿cómo es esto posible?. Bueno, en el video se ilustra que en el mercado, los pobladores optaron por sustituir las bolsas plásticas por hojas de una planta en donde empezaron a envolver las cosas. Ya en tiendas, se usaron las bolsas de papel.

Por si fuera poco, también separan la basura en orgánica e inorgánica.

El papel lo venden para reciclarlo y con lo orgánico se hace abono.

Planteaba al compartirlo en mi muro, que si ese tipo de acciones se replicaran, haríamos un gran cambio.
 
¿Se ha puesto a pensar el impacto ecológico que tiene por ejemplo, una bolsa de plástico?. Su descomposición tarda 700 años. Se calcula que cada año una familia consume más de 650 bolsas de plástico, las cuales, no se pueden biodegradar y contaminan la tierra e incluso, millones de ellas, van a dar al mar, afectando los ecosistemas marinos, pues muchas de las especies, mueren en las playas ahogadas con bolsas de plástico en la garganta, pues creyendo que son comida, las ingieren.

El punto aquí es: ¿qué estamos haciendo para reducir los desechos?... Las noticias no son nada alentadoras; hacemos poco o casi nada.

De acuerdo con INEGI, apenas se reutiliza el 11 por ciento de los desechos en México, a pesar de los beneficios económicos, pero sobre todo ecológicos, que podría tener en nuestro país.

Cada año, se producen entre siete mil millones y 10 mil millones de toneladas de basura en el mundo. En Los Cabos, hasta mediados de 2017, se generaban al día 450 toneladas diarias, cifra que desde luego, se incrementa paralelo al aumento de población que va teniendo el municipio.

Pero hay quienes sí implementan acciones a nivel mundial; de acuerdo con estudios, Suecia, está catalogada como ciudad modelo al reciclar el 99 por ciento de su basura. Además, a través de ésta, generan electricidad y en las casas se separan los desechos, así, de la basura orgánica se hace composta.

Con ello además, evitan infecciones, hay reducción de gases de efecto invernadero y más.

Localmente, no reciclamos. La mayoría de la gente piensa que qué caso tiene, si al final todo se va al mismo lugar. A pesar de que hay lugares en los cuales recolectan y compran el cartón por ejemplo, el aluminio o el plástico. 
 
Como punto a favor, y por algo se empieza, recientemente la dirección de recursos naturales y vida silvestre del municipio, anunció la implementación de una campaña denominada "Sin popotes por favor", la cual busca que los comercios dejen de usar estas pajillas de plástico que también contaminan. 
 
Urge que en verdad nuestras autoridades y nosotros como ciudadanos hagamos algo, ¡pero ya!. Los rellenos sanitarios están al 60 por ciento de su capacidad de acuerdo con Servicios Públicos. 
 
En escuelas, universidades sería bueno que se empezaran a inculcar hábitos de separación de la basura y tal vez los podrían comercializar, así, los recursos obtenidos con ello, se podrían implementar en programas que apoyen a los menos favorecidos; solo por citar un ejemplo.

Mucho tenemos por reflexionar, el panorama no es fácil; hay mucho por hacer.
 
Y sin lugar a dudas, será también una asignatura pendiente e importante de retomar por quienes serán los próximos gobernantes. 
 
Agradezco sus comentarios.
 
@ale_najar

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