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Expresiones de Armando Figaredo No a la Ley de Seguridad Interior

ed figaredoContrario a lo que algunos ya se han manifestado en relación a que la mano dura es lo que debe de imperar, creo que es una postura más que arriesgada y peligrosa. ¿Por qué? Pues simplemente por la escasa cultura, criterio y preparación intelectual  amén del desconocimiento de principios y valores de a quien se le confiere el poder de decidir a discreción dónde y cómo irrumpir, con el simple hecho de que la ley se los permite.

Lo anterior se deriva de la probable aprobación de la iniciativa de la Ley de Seguridad Interna que, a decir verdad y a mi muy humilde parecer, no ha sido socializada lo suficiente por lo que existen reacciones que quizá no están debidamente fundamentadas al no conocerse los alcances que esta ley pretende otorgar a las fuerzas del orden público en el sentido de que, a su criterio, podrían irrumpir en cualquier lugar para someter a uno o varios  presuntos delincuentes.

Ya parece que el que acepta y está de acuerdo que se permita a los militares o representantes de la ley (quienes, en muchas ocasiones, parece que disfrutan el ejercer la fuerza bruta) como son gendarmes, federales, policías estatales o cualquier otra policía, de pronto un día entre en su casa simplemente porque les “latió” de que era sospechoso y, con eso, es suficiente para entrar como tren y aprovechar para golpear, robar y hasta violar sin ninguna restricción. Entonces ya veremos si seguirían pensando que lo mejor es la “mano dura”. 

Si en la actualidad cuántas veces hemos visto, escuchado o sabido por terceras personas o incluso cercanos, y por supuesto en las noticias, de los abusos que se han perpetrado contra la sociedad civil sin necesidad de ninguna “Ley de Seguridad Interna”.

No, no estamos en Suecia, Finlandia o Canadá donde la preparación, cultura, principios y criterio son el común denominador.  No señores, desgraciadamente estamos en México y debemos de reconocer que entre los representantes de las fuerzas de seguridad pululan trogloditas, salvajes y energúmenos que apenas se les da tantito poder, con eso es suficiente para temerles como si fueran verdaderos nazis o agentes de la stasi de la época de la República Democrática alemana de la posguerra en los años 50´s.

Cuántas historias conocemos de aquellos temidos granaderos, de algunos de  los mismos soldados de la Ejército Mexicano o los feroces judiciales de los los años 70´s y hasta nuestros días que para justificar sus atrocidades hasta sembraban (y siembran) droga para que que no hubiera duda de que el uso de esa “mano dura” para proteger a la sociedad civil de los malandros está perfectamente aplicada, cuando en realidad son verdaderos criminales con placa que están en todo momento buscando la oportunidad para hacerse de una buena lana o violar a cualquier mujer que les parezca apetecible como lo hacían algunos de los salvajes revolucionarios o soldados desalmados de cualquier guerra o guerrilla.

Creo que se deben buscar otros caminos para aplicar la Ley con fuerza. Claro que el camino no es fácil porque tiene que ver la educación y cultura que los representantes de la ley han mamado desde muy pequeños en el seno familiar, así como las condiciones en las que viven y  han vivido para desarrollar los principios y valores que se requieren para verdaderamente infundir la confianza en la sociedad.

No señores, no es tan fácil.  Cuántas veces escuchamos decir que hay que cuidares casi igual de los delincuentes como de los policías.

No a la Ley de Seguridad Interna si no está bien definida y acotada para evitar abusos de los que ya estamos hartos como sociedad. Habrá que desmenuzar cuáles son las garantía mínimas que el ciudadano tendrá para que sus derechos no sean atropellados y por otro lado cerciorarse de que si se aplica la mano dura sea de forma precisa y contundente contra los verdaderos discípulos del mal.

 

 

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AFC