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  • Barcos hundidos en el Mar de Cortés

    Muchos de los pecios o barcos hundidos encontrados se transforman en sitios de buceo por la vida marina que atraen convirtiéndose en un atractivo para los buzos como es el caso del Salvatierra cerca de La Paz, Baja California Sur o el Lundemberg, carguero que transportaba yeso y que fue descubierto después del huracán Odile en 2014 cerca del arco de Cabo San Lucas.

    Cuando los barcos son preparados y hundidos a propósito se convierten en arrecifes artificiales que después de un tiempo funcionan como atractivo turístico para el buceo como el Fao Ming y el Lapas 03 hundidos en 1999 y que se encuentran cerca del archipiélago de Espíritu Santo en el mar de Cortés

    Oscar Ortiz, Guía de buceo: “…los arrecifes artificiales son hechos con la ayuda del hombre con distintos artefactos o estructuras ya sea metálicas que tienen que estar previamente limpias de todos corrosivos e algún material que pueda afectar lo que es la zona costera, embarcaciones son más que nada lo ideal de hecho se pueden realizar como nuevos atractivos..”

    La visita a estos barcos hundidos ayudan a quitar la presión que se ejerce en otros sitios y así balancear la presencia de buzos en diversos lugares de los alrededores de La Paz y Los Cabos en el Mar de Cortés.

    Fabricio Mújica, Instructor de buceo: “hoy día pues es un llano arrecife artificial. Inmediatamente empezó a generar organismos…colonias de organismos y a su vez tener una gran capacidad de especies pues peces, corales…”

    Por otra parte, el buceo en estos barcos no solo despierta la curiosidad de recorrer sus oscuros pasillos, cubiertas, camarotes, y otras áreas sino también es posible admirar la gran biodiversidad de organismos que atraen colonias de peces y flora marina.

    Armando Figaredo, Cabovisión

    Video:

    Fotos:

  • 44% del agua de Cabo San Lucas viene de la desaladora: OOMSAPAS

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    René Núñez Dir. OOMSAPAS Los Cabos explicó la falla en planta desaladora de Cabo San Lucas que ha causado problemas en el abasto de agua para esta ciudad:

    “El antecedente es el Odile, toman la decisión, allá por Odile de que pudiera arrancarse la desaladora con las 4 mil líneas de trabajo que tendrían que repararse, reponerse, cambiar equipos, y bueno, en la reunión que tuvimos la semana pasada, encontramos que están al 70 por ciento de los trabajos que se tuvieron que haber hecho… Los equipos deben ser retirados pero que la planta siga operando con el compromiso de seguir entregando agua y muchos de ellos deben ser llevados a la ciudad de México, los que ya no funcionan tendrán que ser fabricados; es decir, hay un proceso  de adquisición, fabricación”.

    Agregó que tienen 29 toneladas de arena, lo cual ha afectado el suministro de agua.

    Señaló que la planta estaba preparada para soportar huracanes hasta categoría dos.

    Recordó que Los Cabos es el único municipio del país donde se desalada agua de mar para beneficio de la población.

    Mencionó que actualmente, hay un déficit de agua casi 230 litros por segundo, más cien en San José.

    Y de los 260 que debe entregar la planta, solo se están produciendo 125 litros por segundo.

    Informó que el 44% del agua de Cabo San Lucas viene de la desaladora.

    Acotó que esta entidad tiene el menor índice de precipitación pluvial del país, aunado a que se tiene la migración más alta del país:

    “Los Cabos es donde menos llueve, pero más gente llega, no solamente estamos hablando de requerir un volumen de agua si no lo que estamos trabajando con Conagua es que el agua que tenemos, no se nos pierda en las líneas que alcance un recibo de consumo y cobrar de mejor manera”.

    Señaló que actualmente se trabaja con Conagua y Banobras en un proyecto de una nueva planta desaladora.

    Agregó que continúan en operativos para detectar y retirar tomas clandestinas de agua.

  • Odile el documental seleccionado para proyectarse en el XIV Festival de Cine de Todos Santos

    documental Odile festival cine

    Resultado de la gran expectativa que ha generado el Documental Odile; fue seleccionado para proyectarse en la XIV edición del Festival de Cine de Todos Santos, los días 02 y 05 de marzo en la ciudad de La Paz y en Todos Santos respectivamente.

    El cronista del municipio de Los Cabos, Gabriel Fonseca Verdugo explicó el orgullo que representa para los creadores de ésta investigación, la experiencia vivida por los sudcalifornianos y ahora ser elegido en uno de los festivales más antiguos del Estado.

    La primer presentación, se realizará el día jueves 02 de marzo en Cinemex de la Ciudad de La Paz y el domingo 05 de marzo en el teatro Manuel Márquez de León en Todos Santos; con entrada gratuita.

    “Esto es con el fin de mostrar nuestro trabajo ante el público sudcaliforniano que se identifica con uno de los fenómenos más trascendentales para Los Cabos; las personas se sienten identificadas con ésta experiencia inesperada, que en ocasiones parecía irreparable”, expuso el cronista de Los Cabos.

    “Odile el Documental” se ha presentado 5 veces; entre ellas en la Convención Nacional de Meteorólogos en Puerto Vallarta ante la comunidad científica y se tiene la propuesta de proyectarlo fuera del país.

    Gabriel Fonseca Verdugo, afirmó que además de ser un documental que describe antes, durante y después, refiere la importancia de prevenir éste tipo de fenómenos; qué es un huracán, su importancia y cómo actuar previamente para evitar accidentes, recalcando que el ser humano tiene la capacidad de adaptarse a la naturaleza.

    A los interesados en adquirir los boletos pueden visitar la página oficial del Festival de Cine de Todos Santos: http://www.todossantoscine.org/ para conocer lugares y horarios.

  • Cerca de un año tardará remodelación del Teatro de la Ciudad

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    Con una inversión superior a los 25 millones de pesos ha comenzado la remodelación del Teatro de la Ciudad Miguel Lomelí Ceseña, proyecto que se estima tendrá la duración de 11 meses.

    El teatro se encuentra fuera de operaciones desde el embate del huracán Odile en septiembre del 2014, evento meteorológico que junto a la falta de mantenimiento del inmueble provocó la destrucción del lugar.

    Es lamentable las condiciones en las que se encuentra pero estamos muy optimistas a que los puntos que hemos sugerido a la dirección de Obras Publicas fueron tomados en cuenta para el nuevo proyecto de remodelación, el punto principal era la isoptica del segundo piso, la isoptica no es otra cosa que la capacidad teatral de tener buena visibilidad en el escenario” declaró, Alan Castro Ruiz, director del Instituto Municipal de la Cultura y las Artes (Imca).

    Castro Ruiz explicó que dentro de las remodelaciones se tendrán que demoler el área de las oficinas, aparte de que la estructura ya tiene varilla expuesta, lo que en términos que manejan los ingenieros el teatro ya era un edificio inseguro.

    Antes de ser convertido en teatro el edificio Miguel Lomelí Ceseña era un cine, por lo que la distribución de las butacas era en función de poder apreciar películas en una pantalla, mas no poder apreciar obras de teatro o espectáculos en vivo, de ahí la necesidad de mejorar la isoptica del inmueble.

    La transformación que sufrirá el teatro será total, ya que la fachada también sufrirá modificaciones, sin embargo, el director del Imca aseguró que se mantendrá la estética del Centro Histórico de San José del Cabo pero como un aire modernista, como se puede observar en los planos de la obra.

  • Llega éste 2017 Odile el documental a la sala de cine club: única presentación

    documental Odile

    Bajo la dirección de Gabriel Fonseca Verdugo cronista de Los Cabos, Odile el Documental se presentará por única ocasión en la sala de Cine Club (Casa de la Cultura Alfredo Green González), en San José del Cabo el próximo martes 10 de enero a las 8:00 de la noche.

    El cupo está limitado a 160 personas, quienes podrán disfrutar gratuitamente del documental producido por Olachea Films; que relata las dos últimas semanas del mes de septiembre de 2014 como un parteaguas histórico en Los Cabos.

    En él se hace referencia a lluvias, trombas, huracanes de todas las categorías que han cruzado estas tierras desde hace miles de años siendo parte de un ecosistema perfecto donde hay que apuntar que las tormentas y ciclones tropicales son los principales proveedores de agua y realizan un servicio ambiental muy importante para el ecosistema.

    El cronista de Los Cabos, Gabriel Fonseca Verdugo mencionó que en el documental se muestra que Odile no fue el huracán con más fuerza que ha azotado estas tierras, sin embargo, ha sido el que más destrozos y caos social ha causado,  al tocar tierra y que más habitantes ha afectado en la historia de Los Cabos.

    Asimismo aseguró que los espectadores podrán apreciar una investigación con expertos meteorólogos, ecologistas y sociólogos acerca de la situación que el huracán Odile vino a descubrir, además de testimonios que dan cuenta de la fuerte experiencia de vida que provocó este fenómeno natural; donde también se recurrió a los decanos del municipio para conocer su experiencia con los huracanes.

  • Proyectan “Odile, el documental”

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    Gabriel Fonseca, director y guionista de “Odile, el documental”, habló en entrevista para Los Cabos a la Carta sobre éste, su más reciente proyecto:

    “Comenzamos a reunir personas como el Dr. Ángel quien nos explican en el documental qué es un huracán, cómo se forma, qué trayectoria llevó… lo que tratamos de hacer es conocer la causa, no el efecto, para poderlo prevenir y participa gente que estuvo como el Profesor Rubén Monroy, Hector Gûereña que fue gerente del Hotel Palmilla en los años 60 y 70 y él nos narra por ejemplo, que nunca tuvo una perdida, nunca se le quebró un vidrio, porque protegían las ventanas con triplay y tenían todo un sistema…. También tenemos testimonios de políticos, de gente que estaba en ese momento aquí y que fue factor”.

    Este documental dura 73 minutos, y uno de los testimonios es el del Doctor Ángel Meulenert quien es Lic. en meteorología en la Academia de Ciencias de Cuba y Doctor en Ciencias Geográficas en el Centro Hidrometeorológico de la exUnión Soviética y Profesor Investigador Titular del Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara:

    “Un huracán es equivalente su fuerza a la de diez bombas atómicas de Hiroshima y un huracán uno, la potencia es enorme, la energía que tiene concentrada un huracán… Son de gran ayuda, en fases que no son poderosas, para alimentar de agua”.

    “Odile, el documental” fue proyectado el día de ayer en un cine de la localidad, pero el primero de diciembre, habrá un función a beneficio en el pabellón cultural de Cabo San Lucas. 

  • “El dulce engaño” producción cinematográfica 100% local

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    Un grupo de productores independientes filmaron hace dos años la película “El dulce engaño” que tiene como objetivo principal destacar la belleza de Los Cabos y mostrarlas ante el mundo, como una forma de promocionar al destino.

    La película pasó un largo proceso de producción, ya que la filmación tuvo que ser suspendida por el huracán Odile, pero hoy a dos años del suceso la película al fin tendrá su estreno en el municipio de Los Cabos con 3 funciones especiales y gratuitas que se llevarán a cabo el próximo domingo en el Pabellón Cultural de la Republica. 

    Febronio Navar productor de la película mencionó que en el proceso de producción se contó con la participación de 500 personas y el proyecto tuvo un costo de 400 mil pesos, una cifra que calificó como simbólica, debido a que contó con mucho apoyo de la localidad.

    “El proyecto consiste en realizar una película que beneficie al Rankin turístico en Los Cabos, realzando como siempre una muy buena imagen de nuestro pueblo ante el mundo para que esto se dé y haya inversión extrajera y el turismo se acerque a conocer Los Cabos”.

    La proyección es gratuita pero el acceso se harpa por medio de   boletos que podrán encontrar directamente en el Pabellón y las oficinas de turismo municipal.

  • Al día siguiente del próximo huracán

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    Solo es cuestión de tiempo, pero no cabe la menor duda  de que tarde o temprano tendremos la visita de un nuevo huracán igual o más destructivo que Odile. Y no es que sean predicciones de adivino ni de agorero del apocalipsis, es probabilidad simple. Para la temporada de huracanes 2016, se espera la formación de 17 de estos fenómenos meteorológicos en el Océano Pacifico, 4 de ellos con altas posibilidades de convertirse en huracanes categoría 4 y 5.

    Cuando Odile tocó tierra en Los Cabos, en septiembre del año 2014 se dio inicio a una nueva modalidad del comportamiento humano que no habíamos conocido anteriormente en estas tierras, la  de la rapiña y el pillaje que se desataron a las pocas horas del paso del temporal y que se tradujo en el saqueo de comercios principalmente, aunque también hubo viviendas particulares que fueron blanco de las hordas de saqueadores. Las imágenes de lo acontecido, están grabadas en nuestra mente y es poco probable que alguien haya olvidado los momentos de angustia e incertidumbre que vivió la mayor parte de la población, en especial por la ausencia de autoridad de los tres niveles de gobierno.

    Cada año estaremos más expuestos a sufrir este tipo de eventos catastróficos, el cambio climático, el desorden urbano, la sobrepoblación y el deficiente sistema de seguridad pública que nos caracteriza crean las condiciones perfectas para la repetición de estos sucesos. Por más que se grite a los cuatro vientos por parte de las autoridades que existe un plan detallado de contingencia para hacerle frente a lo que se presente, la realidad es que hay más de simulación y de retórica que de acciones cuidadosamente planeadas para responder eficientemente a una emergencia de este calibre.

    Recuerden ustedes de que forma amanecimos el 15 de Septiembre del 2014, sin electricidad, ni agua, con cientos de árboles y postes tirados sobre las calles siendo testigos de cómo miles de ciudadanos se daban a la tarea de extraer todo cuanto podían de los diferentes establecimientos comerciales, tiendas OXXO, farmacias, súper mercados, refaccionarias, tiendas de telas, nada escapaba a las hordas de salvajes que dicho sea de paso, incluían desde los más pobres hasta personas económicamente muy solventes, sin dejar de mencionar claro a funcionarios públicos, como el titular de protección civil de Cabo San Lucas, policías uniformados y de civil y hasta me enteré del pastor de una iglesia, que en su sermón dominical pidió a sus feligreses que dieran gracias a Dios porque habían sido de gran bendición esos saqueos, especialmente para el –dijo- quien era propietario de una pequeña tienda de abarrotes la cual después de abastecerla con lo robado había quedado bastante bien surtida.

    Las escenas de la gente vuelta loca, cargando por media calle refrigeradores, televisiones, botellas de cerveza y licor eran absurdas, las habíamos visto por televisión en otros lugares, sin imaginarnos siquiera que algo parecido a eso lo fuéramos a padecer en este lugar del que presumimos es uno de los mejores para vivir. Pero todo cambia, todo se transforma, esta ciudad ya no es lo que fue hace quince o veinte años. Hoy es una ciudad con graves retrasos y peligrosos vicios, cada día llega más gente a vivir aquí, haya o no las condiciones para darle cabida. Muchas de estas personas ignoran totalmente lo que implica sobre vivir a un huracán de la magnitud de Odile. Tampoco contamos con un comité de bienvenida que les entregue un folleto que les enseñe qué hacer en caso de un siniestro de estas características. Por otro lado las autoridades no están preparadas ni equipadas para poder dar una respuesta eficaz y oportuna para evitar los saqueos en los primeros momentos que estos comiencen a presentarse.

    Desde ya, la autoridad debe comenzar una amplia campaña de difusión advirtiendo a la población en general y a los maleantes en particular de que no se tolerarán actos de pillaje y rapiña y que las consecuencias se harán sentir inmediatamente. Es urgente que tanto las autoridades como la ciudadanía se preparen y se organicen para  emprender acciones de prevención de desastres por la temporada de huracanes y no solo hablo de hacer acopio de agua y víveres o de proteger las ventanas, sino de contar con un plan concreto que incluya las medidas para evitar saqueos, amotinamientos y manejo de situaciones extremas en donde bandas de criminales organizados recorren la ciudad en medio del caos, cometiendo todo tipo de delitos.
    Lo peor de un huracán puede ocurrir al día siguiente,

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  • Esta semana se libera el recurso para reparación de escuelas cabeñas dañadas por Odile

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    Tuvieron que pasar casi 20 meses después del impacto de Odile y varias manifestaciones por parte de padres de familia, así como suspensión de labores para que el gobierno federal a través de la delegada de la Secretaria de Educación Publica (SEP) en el estado, María Elba Lombera Romero confirmara que en los próximos días se tendrá la liberación de la segunda parte del recurso para reconstruir los daños ocasionados en el 2014 por el huracán Odile.

    La delegada mencionó que sin duda es una excelente noticia para Los Cabos, municipio que aun cuenta con 400 escuelas afectadas de mil planteles que existen en todo el estado. 

    El recurso para la reconstrucción de las escuelas se da a través de BANOBRAS, que es el banco que notifica al ISIFE sobre los recursos que se destinarán a las escuelas, quienes a su vez informan a las constructoras que de nueva cuenta pueden retomar las obras que dejaron inconclusas en 2015. 

     “La ruta que sigue el recurso es que se notifica, lo cual se deposita en BANOBRAS México, las constructoras ya tienen asignados los trabajos puesto que ya habíamos hecho un inicio en 2015, es cuestión de que reanuden en unos 15 días; el ISIFE harían la notificación a la constructora, que solo está a la espera de reactivar la obra, posteriormente concluyen la obra, entregan las facturas y las suben a México para que se les deposite a la cuenta, este recurso nunca llega a las entidades, se maneja en BANOBRAS México”.

    Son 200 millones de pesos los que aun hacen falta para la reparación de bardas, techumbres, aires acondicionados y demás daños que sufrieron las escuelas en el 2014 con el impacto de Odile, fenómeno meteorológico que de acuerdo a la delegada de SEP, María Elba Lombera Romero representó daños similares a los que hubieran provocado 3 huracanes juntos. 

    “Tenemos mil planteles de educación básica y en Los Cabos se tiene el 60% de esos planteles y de ese 60% se tienen cerca del 80% afectado desde bardas, techumbres, ventanales, aires acondicionados, la verdad es que tenemos alrededor de 400 planteles dañados en Los Cabos”.

  • En gestión 70 MDP para programa de semaforización y señalización: Alcalde

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    Los Cabos, B.C.S. –Después de que el fenómeno meteorológico Odile dejara daños importantes en la infraestructura del Municipio de Los Cabos, la XII Administración a seis meses de trabajo, nos hemos enfocado a gestionar los recursos para poder resarcir los daños que por dos años siguen afectando a las familias Cabeñas”, comentó Arturo De la Rosa Escalante, Presidente Municipal de Los Cabos.

    En entrevista con medios de comunicación locales, el Alcalde de Los Cabos, abundó que se está gestionando ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público los recursos para iniciar con un programa de semaforización y señalética para este municipio, el cual es un proyecto importante por la cuantía de la inversión. 

    Añadió que se estima que la inversión sea cerca de los 70 millones de pesos, el cual incluirá semáforos inteligentes, así como la señalización adecuada para informar a los usuarios, lo cual será de gran beneficio para la seguridad de los conductores y transeúntes.

    Dicho programa se realizará en etapas y se espera que inicie en este año 2016; entendemos la urgencia que esta carencia representa ante la sociedad, por lo que estamos ocupados en la gestión de los recursos y  supliendo dicha necesidad con elementos de tránsito y vialidad en los cruces más necesarios para facilitar y dirigir el tránsito vehicular. Puntualizó.

    De la Rosa Escalante, especificó que dicha inversión no será recurso municipal, ya que se ha programado una serie de obras y acciones para este ejercicio fiscal 2016 en beneficio de las familias cabeñas; y este programa de semaforización será un recurso extraordinario que se obtendrá con las instancias correspondientes, gracias a la excelente coordinación que existe entre los tres niveles de gobierno.

  • Podrían demoler el teatro Miguel Lomelí

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    Tras resultar severamente afectado por el impacto del huracán Odile en Septiembre del 2014, el teatro Miguel Lomelí Ceseña podría ser rehabilitado, para ello, informó el alcalde Arturo de la Rosa, hay un recurso que está disponible:

    "Hemos logrado 10 millones de pesos para el Teatro Miguel Lomelí Ceseña, está en la carátula del PEF (Presupuesto de Egresos de la Federación) 2016; estamos logrando 14.1 millones de pesos más que se aplicarán al Teatro, queremos remodelarlo de todo a todo porque después del huracán Odile está completamente deteriorado".

    No obstante, debido a que el inmueble está completamente en ruinas se analiza la posibilidad de demolerlo:

    "Se está haciendo un estudio por parte de Obras Públicas que nos sugiere, no se ha tomado la decisión, reconstruir todo el inmueble, porqué está inhabitable, está fracturado y se tiene que hacer un dictamen técnico para decidir si en efecto se tiene que demoler o, bien, se puede reconstruir".

  • 2016 Buenos deseos… ¿Y?

    armandoPrecisamente por estas fechas, hace ya un año, estaba yo bastante motivado escribiendo una vez más mi lista de buenos propósitos para el 2015. ¡Ingenuo de mí! se me olvidó que la vida es la cosa más impredecible del mundo y que por más que pretendamos que podemos tener control sobre nuestro destino, al final el guión de la película de nuestras vidas se escribe en otro lado. No quiero con esto decir que debamos vivir sin rumbo ni propósito, al contrario, precisamente por lo errático que puede resultar el porvenir, es menester esmerarnos por tener contemplados varios escenarios previsibles o imprevisibles y estar preparados para lo peor esperando que ocurra lo mejor, como se dice clásicamente. 

    El mundo de hoy es más complicado que el de hace veinte o treinta años, el cambio climático, el crecimiento exponencial del terrorismo en todas sus versiones e intensidades, la globalización de las economías, la depredación de especies animales y recursos naturales y muchas otras desventuras que resultaría tarea interminable enumerar, todo esto sumado, hace que nuestros planes puedan quedar hechos añicos en cuestión de horas o días, esto ya lo vivimos con Odile del 2014, la influenza AH1 N1 en 2009, la crisis inmobiliaria del 2008 y un largo rosario de calamidades que no las esperábamos y que irrumpieron en nuestras vidas, causando pérdidas incalculables en todos los sentidos. Y faltan más; los pronósticos, todos, apuntan a que los huracanes serán más grandes y más destructivos, que el terrorismo se intensificará fuera de los países  del Medio Oriente, especialmente en Europa y Estados Unidos, así mismo tenemos la amenaza de una nueva pandemia, hoy hemos incluido en nuestro vocabulario algo tan insólito como la Chikungunya, proveniente de Tanzania y ni que decir de las señales de alarma que anuncian una nueva crisis económica global, para gozo y beneficio de las grandes corporaciones que las provocan y que les generan descomunales ganancias, ¿O acaso creen ustedes que estas crisis económicas se producen solas? 

    No es mi intención presentar un panorama apocalíptico, ni propiciar la histeria colectiva, todo lo contrario. En vista de que lo que se pronostica que puede pasar, ya pasó recientemente o está pasando ahora mismo, es nuestro deber, considerar todas estas variables en nuestras proyecciones para este 2016, cosas como mar de fondo, tsunami, mega huracán, quebranto, cuarentena, saqueo, turba, invasión, fanático suicida y todo el repertorio de amenazas que resultan tan absurdas como aberrantes no son ya cosas que ocurran a miles de kilómetros de nuestras vidas cotidianas. Ya mismo, aquí en Cabo San Lucas, por los cambios climáticos, la playa de El Médano, está desapareciendo, antes era mucho más ancha y menos empinada que ahora, en 1986 viví tres meses ahí en un campamento, por eso la conozco perfectamente;  después del huracán Juliette del 2001 que le arrebato muchos metros de extensión nunca más se ha recuperado y a cómo van las cosas dentro de poco las olas estarán lamiendo la cimentación de las edificaciones existentes ahí.

    Me hubiera gustado mucho hablar  esta vez de las cosas hermosas que vienen, de lo maravillosas que serán nuestras vidas y de lo bien que nos puede ir este 2016, pero esto desafortunadamente puede no ser así. Si no tomamos conciencia de todo lo que ha pasado y puede pasar, podríamos estar viviendo una ilusión bastante alejada de la realidad. Si queremos vivir en una novela rosa, tenemos que tomar medidas prácticas para ello. Por ejemplo si piensas hacer una construcción en la orilla de la playa te vendría bien alejarte algunos metros de la línea de rompimiento de las olas, por aquello de que te caiga encima una ola de quince metros. Igualmente si eres dueño de una tienda, sería prudente pensar en medidas preventivas por si alguna turba decide saquear tu negocio. No recuerdo donde vi que pasó eso después de un huracán. 

    Estoy muy claro que no podemos estar preparados para todo, todo el tiempo, pero hay cosas básicas que si debemos considerar como contar con cisternas de agua potable más grandes, generadores de electricidad, cortinas metálicas reforzadas para los negocios, maderas para proteger las ventanas y todo aquello que consideremos que puede necesitarse en una catástrofe. Esto va tanto para los ciudadanos como para las autoridades que deben tener un elaborado plan de contingencia mayor. 

    No obstante el sombrío panorama que acabo de relatar, espero que este año sea muy excitante para todos y que los grandes retos que nos esperan nos hagan mejores personas, más preparadas y prestas para lidiar en el mundo de locos que nos ha tocado vivir.

    Que el 2016 sea el mejor año de sus vidas. 

    Prepárense para lo que viene… ¡Se va a poner bueno!

    ASS

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  • BCS es más grande que cualquier adversidad: Mendoza Davis

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    Baja California Sur es más grandes que cualquier adversidad, después de un impacto tan devastador como lo fue el huracán “Odile”, gracias al temple y capacidad de las y los sudcalifornianos, Los Cabos tienen hoy una recuperación en el sector turístico superior a la de otros años, dijo el gobernador Carlos Mendoza Davis, al dar el disparo de salida del torneo internacional Bisbee´s, en donde estuvo acompañado del director general de FONATUR, Héctor Martin Gómez Barraza y del alcalde de Los Cabos, Arturo De La Rosa Escalante.

    Ahí, el ejecutivo estatal hizo énfasis en el enorme impulso que le han puesto las autoridad de la mano de la sociedad, a poco más de un año de la presencia del fenómeno de “Odile”, que permiten que Baja California Sur hoy sea muestra de empuje, trabajo y dedicación, para ser la carta de presentación de México ante el mundo.
    “hoy damos inicio a uno de los torneos de pesca más importante, lo que pone los ojos de mundo en

    Los Cabos, en el que participan 121 embarcaciones y reparte premios por más de 3 millones y medio de dólares, de aquí parte el inicio de la temporada alta del turismo en este municipio y que deja una importante derrama económica en el estado”, agregó.
    Mendoza Davis dijo que de la mano del gobierno federal y municipal, el gobierno del estado seguirá impulsando el desarrollo económico del estado y reforzando la industria turística que es motor de la generación de empleos.

    En este acto, el gobernador agradeció el respaldo del director general de FONATUR, Héctor Martín Gómez Barraza, ya que muestra la voluntad del gobierno federal de apoyar al estado en su crecimiento social y económico.

  • Caos en “Los Cabos Chaos”

    ed ramonEn la Feria del Libro en Guadalajara, de 2014, dijo la brasileña Nélida Piñón: “Yo vengo de un país donde los árboles miden 50 metros y eso afecta a nuestro imaginario. Son mis ancestros, lo que me contaron, soy hombre y mujer, animales y vegetales a la vez. Porque solo podemos entender quiénes somos siendo múltiples y porque solo podemos escribir siendo todo eso a la vez”. Sin embargo, ella quedó en mi memoria con este latigazo: “El caos es extraordinario. 

    El arte no tiene buena educación, es para sembrar la discordia, ¡no hay paz!”.

    Y eso siento que pasa en Los Cabos, en Baja California Sur, desde el día aquel en que un disfrazado de payaso irrumpió en una fiesta en el Ocean House, del Hotel Marbella, y mientras cantaba Luis Antonio López, “El Mimoso” de la banda El Recodo, asesinó al presunto narcotraficante Rafael Arellano Félix que vivía desde el 2011 en Los Cabos y ese día celebraba. Estaban allí personajes como Jared Borghetti; fue el 18 de octubre de 2013.

    Al año siguiente vendría el Huracán “Odile” y todo cambió. Hasta la fecha, por ejemplo, usted viajera y usted viejero, no pueden tomar siquiera un café en la sala del Aeropuerto de Los Cabos porque no terminan de arreglarlo a más de un año del “Odile” que dejó la ciudad presa de la rapiña. Muchos hoteles aún no se reponen tanto en San José como en Cabo San Lucas. 

    El Caos se define como “desorden o confusión absolutos”. No hay una definición universal sobre el caos, pero hay ingredientes en los que los científicos estamos de acuerdo: Movimiento oscilante; alude al Determinismo cuando el sistema no es azaroso. El comportamiento irregular surge de la no linealidad y sensible a las condiciones.  Webster define “complete confusion and disorder a state in which behavior and events are not controlled by anything” (“Completa confusión y desorden en un Estado donde el comportamiento y los eventos no son controlados por nada”).

    En Los Cabos no hay drenaje, todo funciona con fosas “sépticas” y la contaminación del subsuelo y de las playas es grave, tan es así, que solo una playa recibió la certificación Blue. Hay un descontrol en los arroyos o cauces. No funcionan bien las plantas de tratamiento de agua ni en los conjuntos lujosos, ni en los pestilentes como El Tezal o las colonias populares llenas de miseria y abandono, sin pavimento, luminarias, seguridad o transporte público. El presidente de los Colectivos ha llegado a denunciar hasta 16 asaltos diarios a sus camioncitos que no pueden renovar por problemas de cuotas y otras marañas. Se riegan los jardines y campos de golf con aguas negras mal procesadas y la nube de moscas imposibilita hacer una simple carne asada al aire libre.

    La mayor parte de las calles están sin pavimentación adecuada, igual las laterales de la Transpeninsular, el orden vial es un mazacote. 

    Pero quizá uno de los problemas más graves después de la pobreza y el descuido social, es el problema del caótico manejo de los residuos sólidos, es decir, de la basura. No hay un programa Integral como marca la Ley General para la Prevención y Manejo Integral de los Residuos, no hay un solo relleno sanitario, sino tiraderos a cielo abierto que no cumplen con la Norma 083 y la proliferación de cucarachas, moscas y mosquitos es impresionante. Los baldíos, son un espectáculo fabelesco en el mero Centro de la ciudad y en los alrededores incluso de los hoteles. 

    En las marinas no hay drenaje como marcan las normas. El agua potable escasea en las colonias proletarias a las que sacrifican y obligan a comprar agua carísima a hidrotraficantes. 

    Ya no le digo de la obesidad, BCS es el número uno del país. Este año le canceló Guerra Abud a Los Cabos la celebración de la COP-13 de biodiversidad del 2016, porque ni siquiera el destartalado Centro de Convenciones se ha podido restaurar. 

    Si no ayudamos al nuevo alcalde y su equipo de inexpertos, habremos perdido uno de los más famosos puntos turísticos.

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  • El segundo Odile de Los Cabos

    ed figaredoA poco más de una semana de haber tomado posesión como alcalde de Los Cabos, en una reciente entrevista radiofónica en Los Cabos a la Carta, Arturo de la Rosa literalmente explotó al revelar las graves condiciones en las que recibía la administración de su predecesor Antonio Agúndez Montaño que durante 4 años y cinco meses estuvo a cargo de conducir el XI Ayuntamiento.

    En este inicio del XII y a pesar de que ya se preveía que después de 16 años de gobiernos perredistas las arcas que se recibirían estarían más secas que el mismo desierto del Mojave, Arturo de la Rosa nunca se imaginó que las cosas estarían mucho peor de lo que ya habían detectado sus equipos de transición.

    Apenas se apoltronaba en el sillón que ocupara el Tony en su despacho del Palacio Municipal, comenzó la ola de reclamos de pago por adeudos en diferentes frentes: Que más de 950 millones de deuda, más los millones que se acumulen por deuda a proveedores; que más de dos millones de pesos de adeudo en el tiradero (que no relleno sanitario) de la Candelaria que, por cierto,  -solo le quedan de 5 a 6 meses de vida útil (habrá que ampliar o buscar otro predio a la voz de ¡ya!)- ; que los más de 7 millones de pesos adeudados a recolectores de basura y más de 2 mil toneladas por recoger; que los adeudos de más de medio millón de pesos de renta en edificios o despachos que se dejaron de pagar hace algunos meses; que más de dos tercios de las patrullas y los camiones de recolección de basura en inservibles o pésimas condiciones; que quincenas de más de 35 millones de pesos cada una para más de 3 mil 600 empleados de los cuales no sé sabe cuántos aviadores; que de despedida ‘aí te van 300 bases antes que me vaya’ ; que los adeudos a Hacienda, Fonacot, Seguros, etc., etc..; que ésto y que´l otro.

    El caso que nos llegó el segundo Odile, sin vientos, ni agua ni destrozos físicos visibles pero ¿qué tal los destrozos a la economía del erario público municipal?  

    Por todo lo anterior cualquiera podría adivinar que esta entrega-recepción fue todo menos que transparente, conciliatoria…más bien revanchista. Como diciendo “¡aí te dejo el changarro y házle como puedas, yo ya me voy!  

    Mientras tanto, prevalece la obligación del Municipio de proveer servicios básicos eficientes como garantías en la seguridad de los ciudadanos, en el servicio del agua potable, drenaje, limpieza, además de todo lo operativo y administrativo que implica…el taxímetro sigue corriendo.

    Al mismo tiempo y además de buscar como tapar los parches más urgentes, la maquinaria de las auditorías forenses, como las calificó el propio De la Rosa, tendrá que acelerarse para ir al fondo del por qué de tamaños déficits. En algún lado tendrán que estar todos los faltantes. Ya se habla de facturas apócrifas, sobrepagos, asignaciones directas, desvíos injustificados, etc., etc.. “Y no se trata…”, como ya lo decían el gobernador Mendoza y el nuevo alcalde de Los Cabos: “…de cacería de brujas, ni venganzas, se trata de que se imponga la Ley” y yo añadiría: que la impunidad no sea la que siga reinando en el país de los corruptos.

    Sin duda la tarea que le espera a esta nueva administración será cuesta arriba  no solo con el costal de lastre cargado de adeudos y compromisos no cumplidos, sino  también del que lleva con los compromisos adquiridos, con el desafío de recobrar la confianza en la autoridad municipal y de que los nuevos y no tan nuevos se ganen la confianza de los que por ellos votaron.

    La transparencia que se anuncia como la bandera de esta nueva administración será la que verdaderamente genere esa confianza que tanto se requiere en la comunidad para abatir la gran variedad y gravedad de problemas que le acechan.

    Que este segundo Odile que recibe esta nueva administración sea sometido con inteligencia, aplicación de la Ley, transparencia y sobre todo con mucha honestidad. 

    Solo recordar que el tufo de la corrupción así como el de la podredumbre, se perciben de inmediato cuando están cerca.

    Cuídese

    AF

  • Presentan libro con experiencias de Odile

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    Arquitectura de Los Cabos, el viento motivo de diseño es el título de un libro presentado por la arquitecta Nora Alvarado el cual dijo, es el resultado de un análisis del impacto urbano y social ocasionado por el impacto de Odile.En la presentación de este libro realizada en las instalaciones de la CANACO en Cabo San Lucas detalló que está dividido en 3 partes: el área técnica, donde se habla de las sugerencias a los constructores. 

    Para lo cual se cuenta con bases del Implan, estadísticas, velocidades del viento por mes y por año. Luego,  el impacto social, lo que generó un viento tan fuerte y el por qué no se tomó en cuenta el viento en el diseño arquitectónico. Señaló que a raíz de esta experiencia se busca modificar los reglamentos de planificación urbana en Los Cabos, a través de organismos como el colegio de Ingenieros y Arquitectos de Baja California Sur. El libro estará a la venta antes de que finalice el año y lo que se recaude será donado al cuerpo de Bomberos de Cabo San Lucas.

  • A un año de Odile, BCS al 100 por ciento de sus capacidades: SCT

    odile2

    Las afectaciones provocadas por el huracán Odile, a la infraestructura de Baja California Sur, puso a prueba nuevamente la capacidad de reacción del aparato de auxilio, apoyo y emergencias de nuestra nación. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes jugó un papel decisivo en las operaciones de ayuda y reconstrucción.

    Este fenómeno natural registrado entre el 14 y el 15 de septiembre, azotó los cinco municipios de Baja California Sur, por lo que de inmediato se trabajó en restablecer las condiciones normales de operatividad de la red carretera federal afectada y los servicios de telecomunicaciones, principalmente.

    PUENTE AÉREO

    El Gobierno de la República de inmediato puso en operación un puente aéreo para evacuar a los turistas que quedaron varados. Con la coordinación de las secretarías de Gobernación, Defensa Nacional, Marina, Turismo y Comunicaciones y Transportes, se estableció el puente aéreo, con aviones de las Fuerzas Armadas y de líneas aéreas comerciales, las cuales enviaban a los turistas desde los aeropuertos de Los Cabos y La Paz a ciudades como Guadalajara, Tijuana, Toluca, Mazatlán, Los Mochis y Distrito Federal.

    Por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, personal de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), de Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), y de SECTUR coordinaron la salida de paseantes nacionales y extranjeros.

    Las terminales aéreas de San José del Cabo y Cabo San Lucas, quedaron rehabilitadas el 3 de octubre, cinco días antes de lo programado, ese día la terminal aeroportuaria comenzó de manera regular la totalidad de los vuelos de llegada y salida.

    El 22 de septiembre de ese año, se reportó el rescate de casi 27 mil turistas a través del puente aéreo, en 236 vuelos: 92 de las fuerzas armadas y 144 de líneas aéreas comerciales.

    TELECOMUNICACIONES

    Las afectaciones al sistema de comunicaciones, por daños a postes y cableado, fueron solventadas en tiempo mínimo, ya que se colaboró muy de cerca con las empresas del rubro para reducir los efectos y mantener comunicada a la ciudadanía.

    En la parte norte del estado los servicios de voz y datos quedaron completamente restablecidos hacia el final del mes de septiembre. Las empresas de telefonía móvil restablecieron sus servicios mediante radio-bases, las cuales trabajan con plantas de generación de energía portátiles, en tanto se normalizaba el servicio eléctrico.

    Otras empresas de este rubro conectadas con fibra óptica, paulatinamente fueron recobrando su capacidad de operación, mejorando día a día hasta lograr su total restablecimiento. Durante la contingencia y a unas horas del paso del meteoro, todas las casetas

    telefónicas públicas del estado, ofrecían ya servicio local y nacional gratuito.

    Asimismo, se consiguió que el 9 de octubre, seis días antes de lo programado, la telefonía y todos los servicios de telecomunicaciones funcionaran al 100 por ciento en todo el estado.

    CARRETERAS

    La SCT puso en marcha un operativo específico para la recuperación de la movilidad y la conectividad terrestre, que permitiera el libre tránsito de personas, vehículos, mercancías y bienes, además de permitir el flujo de la ayuda humanitaria y de reparación de servicios en toda el área afectada.

    A un año de esta emergencia, se han rehabilitado provisionalmente ya seis carreteras, un ramal y diez puentes. La afectación más significativa fue la del puente Caduaño. Su reconstrucción se realizó en tiempo récord de tres meses. Ahora cuenta con mejores especificaciones, mayor cimentación y más altura para brindar más seguridad para sus usuarios.

    Se localiza en el kilómetro 64+800 de la carretera Cabo San Lucas-La Paz, tiene una longitud de 115.95 metros y se invirtieron 66 millones de pesos, el cual beneficia a 238 mil 837 habitantes y recupera la actividad económica de esa región.

    Adicionalmente se restituyó el señalamiento vertical bajo y elevado en la red carretera de ese estado y todas estas afectaciones quedaron solventadas en pocas semanas, de manera que al final del año 2014, la operatividad de la red carretera en la península de Baja California Sur quedó restablecida y en condiciones de utilizarse al 100, no obstante que en el mediano plazo deberán realizarse nuevas obras de reconstrucción definitiva.

    En las acciones de atención a la emergencia por Odile, participaron más de 20 mil servidores públicos de diferentes dependencias federales, estatales y municipales, que se ocuparon de la emergencia y lograron en alrededor de 60 días restablecer el aforo turístico.

    En el estado de Baja California, hasta el 30 de diciembre de 2014, el Programa de Empleo Temporal (PET), ejerció casi 34 millones de pesos, con los cuales se generaron 429 mil 655 jornales, en beneficio de seis mil 509 personas de cinco municipios.

  • Lo bueno, lo malo y lo feo a un año de Odile

    ed figaredo

    Este 14 de septiembre se cumplió el primer año del paso del huracán más devastador que haya vivido Los Cabos en su historia.   

    Cientos de historias se escucharon y muchas más que aun no han sido contadas y que ocurrieron en medio del drama, la confusión, la desolación y las pérdidas materiales.

    El FITURCA convocó a una conferencia de prensa no solo para recordar aquellos difíciles e imborrables momentos, sino también para reconocer la infinidad de esfuerzos realizados por personas con nombre y apellido de los gobiernos federal y estatal así como la de agrupaciones privadas y civiles de donde surgieron verdaderos héroes anónimos que hicieron lo indecible para ayudar a los más afectados.

    Como se dijo en esta reunión, Odile sacó lo mejor de muchos pero también lo peor de algunos que, lejos de ayudar, buscaron por todos los medios posibles, beneficiarse de la tragedia y de la oportunidad de saquear, robar  (incluye a los funcionarios que desviaron fondos) y aprovecharse, cual viles cobardes, en la sombra de la confusión.

    ¿Lo bueno? Yo creo que hubo mucho. Gente que desde el anonimato se unió para ayudar a niños desvalidos, adultos mayores abandonados, enfermos o gente que había caído en desgracia al perderlo todo o casi todo.

    Sería imposible mencionar a las miles de personas de muy diversas dependencias como la CFE, la Gendarmería, Policía Federal, Ejército, Marina, Bomberos, Cruz Roja e incluso instituciones financieras y de seguros por mencionar solo algunas; trabajadores del aeropuerto, hospitales, escuelas, empresas, comercios, etc., etc..

    Lo bueno también fue la disposición de hoteles y propiedades de tiempo compartido que ofrecieron alojamiento y otras facilidades a cientos y cientos de personas que llegaron a Los Cabos a ayudar.

    Lo bueno también se vio en los que lucharon a brazo partido por proteger y reconstruir sus fuentes de trabajo así como los que fueron parte de la reconstrucción de Los Cabos tanto en lo físico como en la imagen hacia el exterior.  Nadie puede negar que Los Cabos dio muestras de una extraordinaria capacidad para ponerse de pie en el menor tiempo posible para seguir con la frente en alto y, no solo sobrevivir, sino recomponerse para estar aun mejor…en todo. Y ahí están los datos que lo dicen todos (Ver boletín del FITURCA).

    ¿Lo malo? sí, también lo hubo y no poco.  Además de los vergonzantes saqueos por propios, extraños y el de algunas autoridades, el exceso de confianza al pensar “no pasa nada, siempre se desvían cuando se acercan”; la falta de preparación (que al parecer sigue) por carecer de una cultura de la protección; siguen los asentamientos humanos en zonas de riesgo como arroyos y laderas; seguimos con cuerpos de rescate que apenas puede sostenerse por si mismos; siguen las construcciones con materiales endebles a pesar de lo que se vivió y casos en los que la reconstrucción está hecha con los mismos materiales que sucumbieron ante la lluvia y el viento; seguimos sin leyes y reglamentos estrictos que prohiban las construcciones sin mínimas protecciones; seguimos vulnerables en el tema de las comunicaciones, que fue uno de los principales factores del caos y la falta de ayuda oportuna. Y la lista, sigue….

    Lo feo de todo esto es que seguimos estando en una zona de riesgo propensa a los fenómenos meteorológicos sin la debida cultura de la protección; seguimos con el escepticismo de que la autoridad municipal y estatal sean capaces de controlar otra situación similar (aunque ante los nuevos gobiernos, habrá que otorgarles el voto de confianza); lo feo de todo esto también es que el calentamiento global o el cambio climático es una realidad que puede trastocar nuestro futuro y el de las próximas generaciones.

    Finalmente, un año después, se podría decir que a la gran mayoría de los que vivimos la experiencia de Odile nos cambió en mucho o al menos en algo, la manera de ver y vivir la vida.  Ojalá y en la mayor parte de los casos sea para bien.

    Cuídese

    AF

     

  • Odile, un año después.

    armando cabovision

    Quien lo fuera a decir, a un año del catastrófico paso del huracán Odile por Los Cabos, seguimos padeciendo todavía los estragos de este fenómeno en muchas áreas y sectores de la ciudad y no solo son la falta de semáforos, de luminarias, de instalaciones deportivas. La parte más dramática, es la referente a las miles de personas que están sobreviviendo en las zonas de alto riesgo, tanto en áreas de cauce de arroyos, como en terrenos susceptibles de inundación.

    Estos asentamientos irregulares, lejos de disminuir han continuado creciendo, nutridos por los miles de personas que están llegando a Los Cabos a participar en los trabajos de construcción de los nuevos desarrollos turísticos.

    El presidente Peña Nieto, giró instrucciones muy precisas para que se atendiera este problema y se le diera una solución a la brevedad posible (pero sospecho que no le hicieron mucho caso) , llegaron funcionarios de la SEDATU, Corett, INVI, INFONAVIT y otros más,  a sentarse con los representantes de los ejidos de Cabo San Lucas y San José del Cabo, con la intención de negociar la compra de una reserva de tierra suficiente para reacomodar a esas familias que viven amenazadas cada temporada de huracanes, pero al modo de las instancias burocráticas, los meses fueron pasando y los ánimos y la voluntad decayendo por parte de las autoridades hasta que finalmente las cosas llegaron a un punto de empantanamiento tal que no se ve en el corto plazo una solución para el reacomodo de quienes viven en esas zonas de miedo, tal vez los representantes del gobierno estén esperanzados a que cuando menos en este año no nos caiga otro huracán de la envergadura de Odile y por lo tanto le puedan seguir dando largas a este  asunto. Por lo pronto los habitantes de las casas de cartón rezan cada noche para que la lluvia y el viento no los arrastren junto con todas sus pertenencias aguas abajo hacia la bahía de Cabo San Lucas y las playas de San José del Cabo.

    Otra de las lecciones dejadas por Odile es la relativa a la forma como se ha venido construyendo en los últimos años en la región, hoteles, edificios, locales comerciales y hasta escuelas fueron diseñados para edificarse con perfiles de aluminio y tabla roca, materiales que demostraron su fragilidad al salir disparados por los aires por el embate de los fuertes vientos. Pero lo que resulta curioso en este caso es la necedad de los propietarios de estos inmuebles de volver a construir de la misma forma, ¿acaso piensan que ya no volverán los huracanes?  ¿O es tan económico edificar de esta forma que no importa que vuelva a quedar todo destruido como para rehacerlo una y otra vez? Curioso razonamiento porque no solo se trata de volver a levantar fachadas, sino del tiempo en que los negocios quedan fuera de servicio durante los trabajos de reconstrucción, pero hay gente que nunca aprende y no se trata de dinero sino de insensatez.
    Dentro de este recuento de acontecimientos, con motivo del aniversario de Odile, no podemos dejar de hacer notar el actuar de nuestras  “insignes” autoridades de protección civil, las que hasta la fecha siguen regodeándose en toda su ineptitud.

    Es tan grave el asunto que da risa, estamos en manos de personajes tan lerdos y faltos de oficio que lo único que faltaría es que saquen la mano por la ventana para  confirmar si tenemos lluvias en la región.

    Un destino turístico de esta magnitud no puede estar en manos de individuos de tan bajo perfil profesional en materia de prevención de desastres. Estamos no solo expuestos a huracanes, también somos zona sísmica, tenemos probabilidades de ser alcanzados por Tsunamis, inundaciones imprevistas, provocadas por lluvias torrenciales a muchos kilómetros de los centros de población, toda esta gama de posibles contingencias rebasan la capacidad de respuesta de los responsables de protección civil, pero no solo eso, ni siquiera alcanzan a comprender la magnitud de las amenazas y en consecuencia actúan con tan poco tino cuando llega el caso.

    Así las cosas, si hoy tuviéramos un evento similar a Odile, en el 2014, los resultados no serían muy distintos a los que tuvimos en aquella ocasión, hemos desperdiciado un año entero como comunidad para prepararnos tanto ciudadanos como autoridades para hacerle frente a la temporada de huracanes la que está en todo su apogeo.
     
    Esperemos que el nuevo equipo de gobierno que encabeza Arturo De la Rosa, tenga el suficiente tiempo e inteligencia para responder a la eventualidad de otro Odile  y no terminemos como lo hicimos con Tony Agúndez, en medio de la anarquía, el caos y la rapiña.

    ASS

  • 1er aniversario de Odile en Los Cabos

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    Se cumple el primer año después del paso del huracán Odile, el más devastador en la historia de Los Cabos, Baja California Sur.

    Directivos del Fideicomiso Turístico, de las Asociaciones de Hoteles, Tiempo Compartido y Desarrolladores así como del Director del Aeropuerto de Los Cabos, convocaron a una reunión para hablar de los avances logrados en prevención y poder enfrentar, con mayor preparación, un nuevo episodio que pudiese ocurrir por algún desastre natural.

    Uno de los problemas más graves durante el huracán fue la incomunicación.

    Rubén Reachi, Director del Fideicomiso Turístico de Los Cabos: “ el día de hoy ya contamos con  una mayor cantidad de teléfonos satelitales que eso fue un tema urgente… ya está el sistema de radio onda corta e implementado para que si bien se caiga la señal de celular de internet pues podamos estar todos conectados..”

    En cuanto al inventario de cuartos hoteleros ya se logró restablecer el mismo número al día de hoy.

    Enrique Turcott, Pdte. De la Asociación de Hoteles de Los Cabos: 

    “ Teníamos 14 mil cuartos antes de Odile y ahorita ya estamos por arriba de los 14 mil por las nuevas aperturas que hubo…son solamente ya poco menos de mil cuartos los que nos falta por abrir”

    En cuanto a las ventas inmobiliarias turísticas, el representante de la Asociación de Desarrolladores comentó.

    Francisco Parra, Representante de la Asociación de Desarrolladores Turístico Inmobiliarios: “…ahorita estamos viendo otra vez que pasando este estos 6 8 meses despuesito de Odile que fueron verdaderamente  lentos estamos viendo mucho más interés no otra vez de nueva cuenta de nuestros clientes tradicionales de volver adquirir propiedades aquí en Los Cabos”

    El aeropuerto sufrió serios daños que ya fueron reparados y se ha mejorado la infraestructura para mayor seguridad.

    Martín Zazueta, Director del Aeropuerto Internacional de Los Cabos: “los daños están rondandosobre los 300 millones de pesos y hay que sumar e las mejoras que aprovechamos hacer en ese sentido vamos a terminar e con inversiones superiores a esa cifra”

    Antes de Odile se habían recibido 2 millones 600 mil pasajeros y actualmente  se registran 2 millones 230 mil pasajero, lo que representa una recuperación notoria en el tráfico aéreo a este destino turístico.

    Los daños de Odile se estimaron en más de 17 mil millones de pesos de los cuales más de 7 mil fueron en hotelería.

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